Este miércoles entró en vigor en Nueva York la ley que permite la muerte asistida para personas con enfermedades terminales, con lo que el estado se suma a otras doce jurisdicciones de Estados Unidos con legislaciones similares.
La medida fue aprobada por la Legislatura estatal en junio de 2025. En febrero de este año, la gobernadora Kathy Hochul, una católica que inicialmente mostró reticencias por sus convicciones religiosas, la convirtió en ley.
Requisitos para acceder a la medida
La Ley de Asistencia Médica para Morir permite a pacientes con enfermedades terminales y una expectativa de vida inferior a seis meses solicitar medicación para poner fin a su vida.
La norma establece varias salvaguardas, entre ellas, que «ningún paciente sea obligado a elegir» esta opción; un periodo de espera de cinco días entre la firma de la solicitud y la administración de la medicación; la grabación en audio o video de la petición, y una evaluación previa de la capacidad mental del paciente por parte de un psicólogo o psiquiatra.
Salvaguardas y objeción religiosa
La ley también impide que cualquier persona que pueda beneficiarse económicamente del fallecimiento del paciente actúe como testigo de la solicitud o como intérprete, y permite que los proveedores de cuidados paliativos domiciliarios de orientación religiosa puedan optar por no ofrecer este servicio.
En 1997, Oregón se convirtió en el primer estado en el que entró en vigor una ley de este tipo, seguido posteriormente por Washington, Vermont, California, Colorado, Hawái, Nueva Jersey, Maine, Nuevo México, Montana, el Distrito de Columbia, Delaware y ahora Nueva York.
