Redacción Internacional.- Sentir las manos y los pies fríos es una molestia frecuente que muchas personas experimentan, incluso cuando el resto del cuerpo mantiene una temperatura normal. Aunque, en la mayoría de los casos, esta sensación no representa un problema grave, los especialistas advierten que, si se vuelve constante o aparece junto a otros síntomas, podría ser una señal de afecciones que requieren evaluación médica.

De acuerdo con la Cleveland Clinic, algunas personas tienen una predisposición natural a presentar extremidades frías sin que exista una enfermedad de fondo. Sin embargo, cuando el síntoma persiste durante largos períodos o se acompaña de cambios físicos importantes, es recomendable consultar con un profesional de la salud para descartar trastornos circulatorios, hormonales o neurológicos.

Enfermedades que pueden estar relacionadas

Entre las principales causas se encuentra el síndrome de Raynaud, una alteración que provoca una reacción exagerada de los vasos sanguíneos ante el frío o el estrés. Según la Ohio State University, esta condición puede hacer que los dedos cambien de color, pasando por tonos blancos, azulados o morados antes de recuperar su color habitual.

Los problemas de circulación también pueden provocar manos y pies fríos. La enfermedad arterial periférica, por ejemplo, reduce el flujo sanguíneo debido al estrechamiento de las arterias y, en casos avanzados, puede causar dolor, hormigueo, palidez y pérdida de sensibilidad, situaciones que requieren atención médica inmediata.

Fuente externa. La sensación persistente de frío en manos y pies puede estar asociada a trastornos circulatorios, hormonales o neurológicos.

Otra causa frecuente es el hipotiroidismo, trastorno en el que la glándula tiroides produce menos hormonas de las necesarias. La Cleveland Clinic señala que cerca de la mitad de los pacientes con esta enfermedad presentan intolerancia al frío, además de síntomas como cansancio y aumento de peso.

La anemia también puede influir, ya que disminuye la capacidad de la sangre para transportar oxígeno al organismo. Fatiga, mareos y dolores de cabeza suelen acompañar este cuadro.

Asimismo, la diabetes puede ocasionar neuropatía periférica, un daño en los nervios que altera la percepción de la temperatura y hace que los pies se sientan fríos, incluso cuando no lo están al tacto. Enfermedades autoinmunes como el lupus y la esclerodermia también figuran entre las posibles causas.

Cuándo acudir al médico

Los especialistas recomiendan buscar atención médica si el frío persistente aparece junto con cambios en el color de la piel, dolor, úlceras, pérdida de sensibilidad, dificultad para mover las extremidades, fiebre, fatiga intensa o pérdida de peso sin causa aparente.

La Cleveland Clinic advierte que los cambios de color en manos o pies que no desaparecen al recuperar la temperatura corporal deben ser evaluados de inmediato.

Medidas para aliviar la sensación de frío

El tratamiento dependerá de la causa identificada por el médico. En algunos casos, puede ser necesario utilizar medicamentos o tratar la enfermedad de base, mientras que en otros bastan cambios en los hábitos diarios.

Entre las recomendaciones se encuentran usar guantes y medias térmicas, mantener seco el cuerpo tras el contacto con el agua, vestir varias capas de ropa para conservar el calor y evitar prendas demasiado ajustadas, que dificulten la circulación.

Los expertos también aconsejan realizar actividad física con regularidad, caminar, mover con frecuencia las manos y los pies, y hacer ejercicios sencillos para estimular el flujo sanguíneo. Los baños tibios pueden ayudar a recuperar gradualmente la temperatura de las extremidades.

Además, se recomienda evitar el tabaco, ya que la nicotina favorece el estrechamiento de los vasos sanguíneos, y controlar el estrés, debido a que la liberación de adrenalina también puede reducir el flujo de sangre hacia manos y pies.

Los especialistas insisten en que, aunque las extremidades frías suelen ser una condición benigna, no deben ignorarse cuando persisten o se presentan junto con otros síntomas, ya que podrían ser el primer indicio de un problema de salud que requiere diagnóstico y tratamiento oportuno.

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