Redacción Internacional.- La sensación de olvidar datos simples, perder la concentración, pensar con lentitud o tener dificultad para encontrar palabras puede estar relacionada con la llamada niebla mental o brain fog, un conjunto de síntomas que puede afectar la memoria, la atención y la rapidez para procesar información.
Aunque no se considera un diagnóstico médico independiente, especialistas advierten que este estado puede aparecer en distintos contextos y no está relacionado exclusivamente con la edad. De acuerdo con una publicación de Independent, entre sus posibles causas se encuentran el estrés prolongado, la falta de sueño, algunas infecciones, cambios hormonales y determinados medicamentos.
Estrés y falta de sueño pueden influir
El estrés crónico figura entre los factores asociados a la confusión mental. Cuando la respuesta del organismo ante situaciones de tensión se mantiene durante semanas o meses, puede repercutir en funciones cognitivas como la memoria y la capacidad de concentración.
Entre las áreas cerebrales vinculadas a estos procesos se encuentra el hipocampo, relacionado con la formación de nuevos recuerdos y el manejo de información.
El descanso también desempeña un papel importante. Dormir poco o tener un sueño de mala calidad puede interferir con la consolidación de recuerdos, la recuperación mental y otros procesos relacionados con el funcionamiento del cerebro.
Un estudio publicado en la revista Science identificó durante el sueño humano una relación entre la actividad eléctrica cerebral, el flujo sanguíneo y el líquido cefalorraquídeo, hallazgo que contribuye a explicar la importancia del descanso profundo para mantener funciones cognitivas adecuadas.
Hábitos que pueden ayudar
Entre las medidas mencionadas para reducir la sobrecarga mental se encuentran hacer pausas durante el día, practicar respiración profunda, realizar caminatas cortas y reservar momentos de desconexión.
También se recomienda prestar atención a la calidad del sueño, especialmente cuando los problemas para dormir, los despertares frecuentes o la sensación de no haber descansado se mantienen durante un período prolongado.
La niebla mental puede interferir con el trabajo, las conversaciones y tareas cotidianas que anteriormente se realizaban sin dificultad. Por esta razón, cuando los síntomas son persistentes, empeoran o afectan de manera importante las actividades diarias, la consulta médica puede ser necesaria para determinar su posible causa y establecer el abordaje correspondiente.