Redacción Internacional.- Los parásitos intestinales pueden permanecer durante largos períodos en el organismo sin provocar síntomas evidentes, por lo que muchas personas desconocen que están infectadas. Su presencia varía ampliamente entre países y comunidades, especialmente según las condiciones de higiene, acceso a agua potable y saneamiento.

Uno de ellos es Blastocystis, un microorganismo que puede encontrarse en el intestino de humanos y animales. Su frecuencia es mayor en zonas con condiciones sanitarias deficientes, mientras que muchas de las personas que lo portan no presentan manifestaciones clínicas.

Aunque distintas investigaciones han señalado una alta presencia mundial de parásitos intestinales, no existe una cifra única aplicable a toda la población mundial, debido a las grandes diferencias entre regiones, métodos de diagnóstico y condiciones de saneamiento.

El contagio de varios parásitos intestinales puede producirse por la vía fecal-oral, principalmente mediante el consumo de agua o alimentos contaminados o por prácticas inadecuadas de higiene.

Neurocisticercosis: cuando el parásito llega al cerebro

Entre las infecciones parasitarias de mayor gravedad se encuentra la neurocisticercosis, provocada por las larvas de Taenia solium, conocida popularmente como la tenia o solitaria del cerdo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la cisticercosis ocurre cuando una persona ingiere huevos de Taenia solium, generalmente a través de alimentos o agua contaminados con materia fecal o debido a una higiene deficiente. Las larvas pueden trasladarse a diferentes tejidos y, cuando llegan al sistema nervioso central, pueden producir neurocisticercosis.

Es importante diferenciar esta infección de la teniasis intestinal: comer carne de cerdo infectada y mal cocida puede causar teniasis, mientras que la cisticercosis ocurre por la ingestión de los huevos del parásito, no directamente por consumir carne de cerdo.

La enfermedad puede permanecer sin síntomas durante meses o años. Cuando aparecen manifestaciones, estas dependen del número, tamaño y ubicación de los quistes en el cerebro o la médula espinal.

Convulsiones y dolores de cabeza entre los principales síntomas

Entre las manifestaciones asociadas a la neurocisticercosis se encuentran:

La OMS señala que la neurocisticercosis es una importante causa prevenible de epilepsia y estima que está relacionada con alrededor del 30 % de los casos de epilepsia en muchas zonas donde Taenia solium es endémica.

El diagnóstico puede requerir estudios especializados como tomografía computarizada o resonancia magnética, además de otras evaluaciones médicas. El tratamiento depende de cada paciente y puede incluir medicamentos antiparasitarios, corticosteroides, fármacos para controlar las convulsiones y, en determinados casos, cirugía.

La prevención pasa principalmente por el lavado adecuado de manos, el acceso a agua segura, el correcto manejo de los alimentos y mejores condiciones de saneamiento, medidas que reducen el riesgo de transmisión fecal-oral de Taenia solium y otros parásitos.

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