El sargazo deja de ser una amenaza turística y apunta a combatir la malaria más letal
Investigadores en Panamá descubren que el sargazo, una amenaza para el turismo, podría combatir la malaria cerebral, mostrando resultados prometedores.
Ciudad de Panamá. – Cuando dos investigadoras y un estudiante de bachillerato comenzaron en 2023 a analizar en Panamá el sargazo como parte de un proyecto escolar, no tenían ni la más remota idea de que descubrirían que esta macroalga, convertida en una pesadilla para el turismo en el Caribe y en un riesgo ambiental, es una prometedora respuesta contra la forma más potencialmente letal de la malaria.
Fue un ‘¡guau!'» observar que los compuestos del alga resultaron ser «súper activos» y lograron inhibir significativamente el crecimiento del parásito Plasmodium falciparum, el causante de la malaria cerebral, una de las formas más peligrosas de la enfermedad, explicó a EFE la doctora en Biotecnología Lorena Coronado.
En uno de los laboratorios del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (Indicasat-AIP), del que es investigadora, Coronado dijo que la «sorpresa más bonita fue» que el compuesto «no era tóxico, no estaba matando las células sanas, pero sí estaba siendo muy activo contra el parásito».
«Es un resultado muy esperanzador», agregó Coronado, que, junto a la profesora de biología e investigadora de algas Noemí León de Santos e Isaac Almanza, entonces estudiante del último año de bachillerato, son los responsables del estudio, aún en etapa incipiente y que espera financiación para seguir adelante.
El proyecto nació del Programa Jóvenes Científicos de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).
Un artículo sobre la investigación, titulado ‘Actividad antipalúdica de Sargassum fluitans pelágicos y Sargassum natans a lo largo de la costa caribeña de Panamá‘, fue publicado en julio pasado en la revista científica indexada Integrative and Comparative Biology de la Oxford University Press.
En 2024 se registraron en el mundo 282 millones de casos de paludismo o malaria (que transmite un mosquito) y 610,000 muertes, siendo África el más afectado, con el 95 % de casos y fallecidos.
En América, esas cifras fueron de 536,644 y 136, respectivamente, según la Organización Mundial de la Salud, y se estima que el 30 % correspondió a la malaria cerebral.
Tecito de sargazo contra la malaria cerebral
Hay varios tipos de sargazo, incluso autóctonos de Panamá, pero el utilizado en el estudio es el que llega de forma natural a las costas del Caribe panameño. Allí, Isaac y la profesora León recolectaron el alga fresca del agua para luego secarla y preparar un té.
Simplemente», secar el alga, macerarla y hacer «tu tecito», con la idea de tomarlo como un «profiláctico contra la malaria», no lo había hecho nadie», declaró Coronado, al explicar que la macroalga constituye un campo fértil de estudio al que se han dedicado algunos pocos colegas de otros países, pero con una aproximación distinta.
En este caso se trabajó con el extracto acuoso del sargazo, que al principio se probó contra el cáncer, pero no funcionó, lo que fue «un bajonazo» anímico para los investigadores, que luego pasaron a la alegría con el resultado positivo contra la malaria cerebral.
La curiosidad de una maestra y su alumno
El sargazo «está causando ciertos problemas ambientales en el Caribe desde el 2011 y, en Panamá, actualmente, es una amenaza de salud pública», afirmó la profesora León, pues el alga, ya putrefacta en la orilla (lo que toma cerca de 48 horas), libera gases tóxicos, entre otros riesgos asociados.
También es un creciente lastre para el turismo: inunda las playas, haciendo casi imposible bañarse y dándole, además, mal olor. Este fenómeno se ha observado de manera masiva en los últimos años en playas de México y en algunas de República Dominicana.
León explicó a EFE que decidió analizar el sargazo porque hasta 2023 «no había registro de que las especies que llegan al Caribe panameño se estuviesen estudiando contra alguna enfermedad».
La macroalga se está reproduciendo de manera exponencial, dado el aumento de las temperaturas por el cambio climático, según explicó León, por lo que es un problema, «pero también una oportunidad», para la ciencia, como está arrojando la investigación panameña, afirmó.
Para Isaac, ahora de 21 años y estudiante universitario, participar en el estudio «fue una experiencia bastante bonita», que «despertó» su curiosidad.
Este joven panameño quiere continuar con la investigación, que debe avanzar a una segunda fase para determinar exactamente cuál es el mecanismo de acción del sargazo contra el parásito que produce la malaria cerebral y una tercera fase, que será la prueba en ratones.
Isaac invitó a los estudiantes de bachillerato «a que se atrevan a probar cosas nuevas», como la investigación, y a que «aun cuando fracasen, que vuelvan y lo intenten, porque nunca sabes hasta dónde se puede llegar».