Según la Organización Mundial de la Salud, hay una disminución alarmante en el número de niños en el mundo que reciben vacunas esenciales debido a las disrupciones causadas por la pandemia de COVID-19, situación que informan podría llevar a que enfermedades totalmente controlables como el sarampión y la aparición de otros virus aumenten considerablemente.

REDACCION.-Según la Organización Mundial de la Salud, hay

una disminución alarmante en el número de niños en el mundo que reciben vacunas

esenciales debido a las disrupciones causadas por la pandemia de COVID-19,

situación que  informan podría llevar a

que enfermedades totalmente controlables como el sarampión y la aparición de

otros virus aumenten considerablemente.


Los números de los primeros cuatro meses de 2020 apuntan a una caída sustancial en el número de niños que completan tres dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina. Se trata de la primera vez en 28 años que el mundo podría ver una reducción en la cobertura de esa inmunización según la OMS.



Las vacunas son una de las herramientas más

poderosas en la historia de la salud pública, inmunizando en los últimos años a

más niños que nunca.


Según investigaciones, el sufrimiento y la

muerte de los niños que no tienen acceso a las vacunas de rutina podrían ser

mucho mayores que el COVID-19.


Las razones de los servicios interrumpidos

varían. Incluso cuando se ofrecen servicios, las personas no pueden acceder a

ellos debido a la renuencia a salir de casa, las interrupciones del transporte,

las dificultades económicas, las restricciones de movimiento o el miedo a

exponerse a personas con coronavirus.


Muchos trabajadores de la salud tampoco están

disponibles debido a la redistribución a las tareas de respuesta del COVID, así

como la falta de equipo de protección.


No vacunar a los niños durante la pandemia

del COVID es cambiar una crisis de salud por otra. La situación es especialmente

preocupante para América Latina y el Caribe, donde la cobertura de inmunización

históricamente alta se ha reducido en la última década.