Cuando se toma café, las moléculas de cafeína llegan al cerebro y se unen a los receptores de adenosina, estimulando las células cerebrales.

REDACCIÓN.- El café es una bebida antioxidante, gracias a la presencia de antioxidantes (concretamente polifenoles), lo que se traduce en que es una opción natural para ayudar a nuestro organismo a reducir y eliminar los efectos tan negativos de los radicales libres.

El café per se tiene una larga lista de beneficios para la salud, pero, tomarlo sin azúcar, hace que sus beneficios sean todavía más numerosos, sobre todo si elegimos la opción de café natural y no café torrefacto.

Gracias a esa riqueza en antioxidantes nos protege frente a las enfermedades en las que se encuentra implicado el estrés oxidativo de las células, como es el caso de las enfermedades neurodegenerativas y las enfermedades cardiovasculares.

Según algunos estudios, podría tener efectos preventivos de enfermedades como el Alzheimer o el Párkinson.

De hecho, por su contenido en antioxidantes, vitaminas y minerales, diversos estudios científicos señalan que el café podría llegar a ser considerado como un alimento funcional.

Otra de las propiedades del café amargo es la mejora para la memoria a corto plazo y los tiempos de reacción.

El café amargo o sin azúcar puede bloquear un neurotransmisor llamado adenosina, que, en condiciones normales, asciende el sueño y suprime el despertar. Por lo que, cuando se toma café, las moléculas de cafeína llegan al cerebro y se unen a los receptores de adenosina, estimulando las células cerebrales.