Las cápsulas

REDACCIÓN INTERNACIONAL.-Las investigaciones ya han demostrado que el trasplante de materia fecal (excremento) es un tratamiento beneficioso contra las infecciones intestinales bacterianas difíciles de tratar.

En particular, se ha intentado como terapia para infecciones causadas por bacterias como la Clostridium difficile, que puede ser mortal y que a menudo no se logra curar con antibióticos.

Los estudios han mostrado que la materia fecal puede restaurar la flora bacteriana capaz de combatir a esta bacteria.

El problema hasta ahora ha sido cómo hacer llegar las heces al intestino de un enfermo.

Para ello se requiere una donación de excementos "frescos", por lo general de un familiar, y para trasplantarlos al intestino se debe introducir una sonda en el yeyuno o someter al paciente a una colonoscopía.

Ahora investigadores en Estados Unidos e Israel encontraron la solución en cápsulas de excremento congelado.

Un ensayo preliminar realizado con 20 personas, y utilizando materia fecal de voluntarios, mostró que las cápsulas lograron restaurar el equilibrio bacteriano intestinal y evitaron la recurrencia de la infección de Clostridium difficile.

Y además, afirman los investigadores, fueron bien toleradas por los participantes.

Cuidadosa selección

En el estudio participaron pacientes que habían sufrido tres o más episodios de C. difficile recurrente y que no habían tolerado la sonda en el yeyuno.

Cada participante recibió 15 capsulas en dos días consecutivos.

En 14 de los 20 pacientes los síntomas desaparecieron totalmente y no sufrieron recurrencias en los dos meses posteriores.

Después de repetir el tratamiento, sólo dos pacientes sufrieron episodios de diarrea, afirma la investigación publicada en el Journal of the American Medical Association (Revista de la Asociación Médica Estadounidense).

Las cápsulas, explican los científicos, estaban hechas a base de materia fecal de cuatro voluntarios sanos que habían sido seleccionados cuidadosamente.

Datos preliminares

Los investigadores afirman que ahora será necesario llevar a cabo estudios más amplios para confirmar los resultados y los beneficios a largo plazo.

La profesora Elizabeth Hohmann, de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, quien dirigió el estudio, expresó que "la investigación ofrece datos preliminares que apoyan la seguridad y eficacia de este enfoque".

"Se necesita más experiencia y estudios más grandes para determinar su eficacia y seguridad a largo plazo".

Los investigadores subrayan que la terapia, aunque puede parecer sencilla, debe ser llevada a cabo bajo estricta supervisión y advierten al público que no se debe intentar replicar el tratamiento en casa.

Fuente: BBC Mundo