El último objetivo del sueño es reparar los daños que se acumulan en el ADN mientras se permanece despierto.

REDACCIÓN SALUD.- Lograr un “sueño reparador” suena a metáfora debido a lo poco habitual de conseguirlo, en parte por las preocupaciones del día a día que interfieren y no nos permiten pegar un ojo.

Sin embargo, nuestro cuerpo busca la manera de hacernos saber cuándo es necesario un descanso, por medio de sensaciones y avisos, antes o después, llega el momento en el que se activan señales para conciliar el sueño y de esta manera, despertar con ganas de comernos el mundo o, al menos, estar en disposición de realizar nuestros quehaceres diarios.

Pero ¿por qué es tan necesario dormir? y ¿cuánto tiempo es necesario para recuperar las fuerzas?, son cuestiones que siempre preocupan y aquí algunas nociones a tomar en cuenta para despejarlas.

Dormimos para reparar el ADN de las neuronas

Los mecanismos moleculares que nos llevan al sueño han sido desenmascarados en un estudio muy reciente en modelos animales, pues el sueño es esencial en todos los organismos con un sistema nervioso. Y se ha demostrado que el fin último de dormir es reparar los daños que se acumulan en el ADN mientras se está despierto.

Al estar despiertos, la presión homeostática que induce el sueño, es decir, el cansancio, se acumula en el cuerpo. El cuerpo es un acumulador de cansancio cuando se está activo y al dormir se va vaciando. Y se llega a un mínimo de cansancio después de una noche completa de buen sueño.

La principal causa de aumento de la presión homeostática es la acumulación de daños en el ADN de las neuronas. Durante el funcionamiento normal de todas las células se producen reacciones cuyos productos pueden dañar al ADN y, por lo tanto, a los genes que determinan el ser.

Todas las células poseen mecanismos moleculares para combatir los daños, día y noche. Pero las neuronas son más susceptibles a la acumulación de daños cuando se permanece despiertos, llegando a niveles peligrosos que no se pueden permitir. La ciencia ha revelado que el sueño recluta a los sistemas de reparación de ADN, que lo arreglan tan eficientemente que se levantan como nuevos, y nunca mejor dicho. la metáfora “un sueño reparador” adquiere todo su sentido.

PARP1 nos manda a dormir

Una de las primeras moléculas en responder y activar los mecanismos que inducen al sueño es la proteína PARP1. Su misión es de vital importancia: se encarga de marcar los sitios del ADN que se han dañado y de reclutar a los sistemas adecuados para que los reparen.

Un resultado interesante fue ver que, si se impide que PARP1 actúe, la sensación de sueño desaparece. Pero esta inhibición también conlleva que no se activen los sistemas de reparación de las mutaciones en el ADN, algo que ya se sabe no es nada bueno.

¿Cuantas horas de sueño son necesarias?

Con el fin de tratar de averiguar si hay un mínimo de horas que lleven al deseado sueño reparador, en el estudio se utilizó al pez cebra, un modelo animal de uso común en los estudios sobre el cerebro y con un sueño similar al de los humanos.

Tras analizar la relación entre las horas de sueño y la reparación del ADN se llegó a la conclusión de que seis horas de sueño por noche suelen ser suficientes para la reducción adecuada de los daños en nuestro ADN.

Fuente Infobae