La gama de olores primarios que percibimos es increíblemente amplia y además pueden combinarse entre ellos.

REDACCIÓN.- El olfato es parte de los cinco sentidos "externos" que tenemos los humanos y, como tal, uno de los primeros que nos vienen a la cabeza a la hora de enumerarlos. De hecho, lo tenemos tan presente que cuidamos mucho nuestro propio olor y no salimos de casa sin perfumarnos.

 De hecho, el sentido del olfato cumple una importante función evolutiva, quizás más aparente en otras especies de animales: nos permite evaluar la calidad y el estado de los alimentos, identificar amenazas (como sustancias dañinas en el ambiente, humedad excesiva o la cercanía de fuego) e incluso juega un papel en ciertas formas de comunicación entre individuos, al poder detectar ciertas hormonas emitidas por otros que nos informan sobre diversos aspectos como su estado físico.

No obstante y a pesar de ello, quizás es uno de los más desconocidos para la ciencia, hasta el punto en el que a día de hoy aún no está claro cuantos olores diferentes puede distinguir el ser humano.

¿Cómo funciona el olfato?

El olfato es uno de los dos sentidos químicos que poseen los humanos, junto al gusto, Es decir, a diferencia del tacto o el oído, que perciben estímulos mecánicos, o la vista, que percibe un estímulo electromagnético, el sentido del olfato permite a nuestro cuerpo identificar diferentes moléculas de sustancias volátiles.

Esto es posible gracias a una serie de proteínas que poseemos en el interior de las fosas nasales y que actúan como receptores específicos para distintas sustancias; se cree que los mamíferos pueden expresar hasta 1000 proteínas diferentes para este fin, cada una capaz de identificar una molécula concreta.

Así, cada uno de estos aproximadamente 1000 receptores distintos daría lugar a un olor, creando una gama de olores que llamamos primarios.

Innumerables Combinaciones 

No obstante, la cifra se incrementa cuando tenemos en cuenta que estos olores primarios se pueden combinar entre ellos, de ahí que la cantidad concreta de olores distinguibles sea tan difícil de estimar. La cifra comúnmente aceptada se sitúa cerca de los 10.000; sin embargo, un estudio de la Universidad Rockefeller de Nueva York elevó el número al billón.

Con todo, lo más complicado está en establecer cuáles de estos olores son distinguibles entre sí, una cuestión en la que interviene de forma prominente la subjetividad de cada individuo.

Aún así, ha habido intentos de simplificar este abanico agrupando los olores en categorías básicas. Una de ellas, por ejemplo, propone 10 "cajones": fragante/floral, leñoso/resinoso, frutal no cítrico, mentolado/refrescante, dulce, quemado/ahumado, cítrico, podrido y acre/rancio. Sin embargo, muchos científicos la han considerado poco satisfactoria, ya que no atiende a diferencias entre distintos olores dentro de cada grupo.

Por tanto, aún tendremos que esperar para tener una respuesta definitiva al número de olores que el ser humano es capaz de percibir; lo que sí parece cierto es que son muchos más de los que podríamos creer en un principio.