Adaptarnos a los grandes cambios y afrontar las adversidades que alteran nuestra vida de manera inesperada es posible si seguimos una serie de consejos.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- La realidad suele cambiar sin ajustarse a lo que esperábamos o variando a un ritmo tan rápido que es casi imposible asimilarla. Dos psicólogos explican cómo afrontar las adversidades y cambios críticos con una mentalidad o actitud abierta y flexible que nos permita reaccionar de modo proactivo y positivo

Adaptarnos a los grandes cambios y afrontar las adversidades que alteran nuestra vida de manera inesperada es posible si seguimos una serie de consejos.

La biología y la psicología coinciden en que una de las claves del éxito humano, para prevalecer como especie y prosperar como individuos, radica precisamente en nuestra capacidad de adaptación a estas situaciones.

La psicóloga Giulia de Benito y el psicólogo Adrián Garrido, del Instituto Centta ofrecen algunas claves del día a día para desarrollar esta capacidad.

Explican cómo cultivar una mentalidad más abierta y flexible que nos permita reaccionar de modo positivo y proactivo, es decir, con iniciativa y anticipándonos a los problemas y necesidades futuras, cuando todo (o casi todo) parece derrumbarse a nuestro alrededor.

La salida está dentro

“No siempre vamos a poder afrontar todos los cambios de forma proactiva y positiva, pero no debemos evitar conectar con nuestras emociones desagradables”, señala Giulia de Benito, directora de la Unidad de Psicología General de Centta.

“Pero si previamente hemos aprendido a cultivar las herramientas necesarias para cuidarnos, una vez pasado el malestar inicial, podremos hacernos cargo de nuestras necesidades y de las exigencias de la realidad lo mejor posible y conseguir crecer”, apunta.

Explica que el estrés se alimenta de las sensaciones de amenaza que sentimos en momentos de incertidumbre y escasez, y nos lleva a un estado de alerta constante.

“Cuando es prolongado provoca desgaste, agotamiento y merma la capacidad de afrontar la realidad”, puntualiza.

“A través de la aceptación, la toma de conciencia y la creatividad podremos focalizarnos en el problema, las alternativas, las necesidades, en lugar de quedarnos atascados en los `¿por qué me ocurre esto?´ o `siempre me sucede a mí´”, añade,

Cuando la adversidad arrecia, es fundamental “bajar el ritmo con el que nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestro entorno en nuestro día a día”, según De Benito.

Actividades placenteras y autocuidados

De Benito se refiere a reducir nuestras respuestas automáticas y tener momentos en los que ser plenamente conscientes.

“La práctica del ‘mindfulness’, la meditación basada en la atención o consciencia plena del ‘aquí y ahora’, puede ayudarnos mucho”, según la psicóloga.

La experta recomienda incluir en nuestra vida, de manera constante, las actividades placenteras y los autocuidados.

“Aunque no tenemos control sobre todo lo que sucede a nuestro alrededor sí que podemos controlar nuestros autocuidados, que son más necesarios que nunca durante las adversidades”, apunta.

“Estar las 24 horas en alerta y preparados para defendernos desgasta nuestro sistema nervioso y prolonga y empeora las previsiones negativas que tenemos sobre la realidad”, advierte.

Esta psicóloga recomienda no prescindir de aquellas actividades que nos ayudan a realizar una descarga física, y también poner el foco en algo que nos guste hacer y nos permita pasar tiempo de calidad a solas, en familia o con amigos.

“Disfrutar de este tipo de momentos, sobre todo cuando la realidad del país, el trabajo o en casa, no es estable, nos obliga a estar pendientes y cultivar una relación más responsable con nosotros mismos y a pedir ayuda y apoyo social cuando lo necesitamos”, asegura.

“Superar el enfado inicial porque algo no sale como esperábamos, actualizar nuestros esquemas mentales para adaptarnos a la provisionalidad permanente en la que vivimos, tratar de mantener el sentido del humor, movilizarnos a pesar de nuestros miedos y probar cosas nuevas, son grandes aliados en estos momentos de incertidumbre”, según esta psicóloga.

De Benito también recomienda ir aceptando y asumiendo los cambios poco a poco, según la información que vamos recibiendo, y tener presente que toda adaptación es incómoda, ya que cuestiona el modo en que aprendimos a funcionar hasta ese momento, pero no todas sus consecuencias son negativas.

Flexibilidad y creatividad ante lo nuevo

El psicólogo Adrián Garrido, por su parte, hace énfasis en afrontar lo que está llegando con flexibilidad mental.

Para este experto estamos acostumbrados a “poner el piloto automático” en la forma de solventar los problemas cotidianos que ya conocemos, “y esto aumenta la dificultad a la hora de flexibilizar estas alternativas y estrategias para resolver los problemas o cambios con los que nunca nos hemos enfrentado”, asegura.

“En este contexto, el factor clave de esta búsqueda constante de alternativas es la creatividad, con la intención es anticiparse y estar siempre preparado para estos cambios”, puntualiza.

“Si contamos con una serie de recursos limitados y con una postura rígida frente a las adversidades, difícilmente vamos a poder adaptarnos a las nuevas circunstancias y proponer soluciones efectivas”, según Garrido.

“El ser humano es el único animal capaz de cambiar el ambiente en función de sus necesidades. Eso hace que vaya perdiendo la necesidad de adaptarse al medio, pero en ocasiones esto es inevitable, tal y como ha pasado con la pandemia”, reflexiona.

Para el psicólogo además es importante tener en cuenta que el uso de nuestro lenguaje condiciona nuestras acciones.

“Dirigirnos a nosotros mismos constantemente con expresiones tales como `tengo que hacer todo’, ‘no puedo más’, ‘yo soy así’ o ‘es imposible’, reduce nuestras probabilidades de conseguir una actitud abierta y proactiva y, a su vez, hace mella directa en nuestra autoestima”, señala.

“Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos, y una de las maneras de hacerlo es mediante el autocuidado verbal, es decir cambiando nuestras expresiones negativistas por otras más flexibles y proactivas”, asevera.

“Algunas expresiones positivas pueden ser `¿con qué alternativas cuento para afrontarlo?´, `no tengo que hacer todo, solo lo que me corresponde´, `no pasa nada si no me alcanza el tiempo´, `voy a intentarlo de este modo y, si no lo logro, probaré más adelante de otra manera´”, propone este psicólogo.