El estudio confirma la racionalidad científica en base a los estudios ya publicados por la ISS de la importancia de una vacuna anti-Tat

ROMA.- La respuesta inmune a la proteína Tat determina la recuperación de pacientes con Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) en tratamiento crónico, según un estudio del Instituto Superior de Sanidad (ISS) italiano que confirma la importancia de una vacuna anti-Tat en la lucha contra el VIH, anunció hoy el organismo.

El estudio del Centro Nacional de Investigación sobre el VIH/SIDA (CNAIDS) del ISS, y en el que han colaborado diez centros clínicos italianos, ha sido publicado hoy en The Lancet EBioMedicine y se ha llevado a cabo en pacientes VIH en terapia antriretroviral (cART) desde hace varios años.

 Según los resultados del mismo, es «fundamental el papel de la respuesta inmune contra la proteína Tat del VIH al inducir a la recuperación continua de los linfocitos CD4+ y reduciendo la viremia residual que cART no puede poner a cero», explica el ISS en un comunicado.

El estudio confirma la racionalidad científica en base a los estudios ya publicados por la ISS de la importancia de una vacuna anti-Tat para potenciar la reconstitución del sistema inmune que la cART-muy eficaz en el bloqueo de la replicación viral- consigue solo en parte, incluso después de años de tratamiento.

«La supresión de la replicación viral determinada desde el inicio por la cART conduce a una recuperación fuerte y rápida de los linfocitos CD4+, las células que ‘orquestan’ la respuesta inmunitaria y son ‘atacadas’ por el virus VIH», explica Barbara Ensoli, directora del CNAIDS del ISS y coordinadora del estudio.

«Sin embargo, después de algunos años de tratamiento, el aumento de los linfocitos CD4+ se ralentiza y eventualmente se detiene, incluso si no ha alcanzado los niveles óptimos, especialmente en los pacientes que inician el tratamiento tarde. Además, en los pacientes en tratamiento eficaz también se mantienen bajos niveles de viremia intermitente, denominada viremia residual, que causa progresión y comorbilidad», añade.

Ensoli asegura que el estudio, «realizado en pacientes en tratamiento crónico y seguidos durante 3 años, ha identificado en la respuesta inmune a Tat el factor determinante para la persistencia del aumento de las células CD4 y el control de la viremia residual».

Por otra parte, «los anticuerpos anti-Tat son poco frecuentes en pacientes infectados (20-30%), pero cuando están presentes se asocian con un mayor control de la viremia residual, y a niveles más altos de células CD4, con dinámica de incremento en tiempos superiores a los observados en pacientes sin respuestas inmunes anti-Tat».

«En estos pacientes se tiene también una mejora en el funcionamiento del sistema inmunológico (inmunorreconstitución) en comparación con pacientes sin esta respuesta inmune a la proteína Tat», explica la experta, para quien «esto confirma los resultados positivos con la vacuna Tat que ha completado la Fase II de experimentación en seres humanos tanto en Italia como en Sudafrica con efectos positivos que perduran incluso después de 8 años de la vacunación».

En el estudio han participado diez centros clínicos de Ferrara, Roma, Latina, Florencia, Brescia, Bari, Moena, Turín y Milán.