Sin embargo, cuando se realiza un test de antígenos existen varias variables que pueden hacer que la nucleocápside no se detecte fácilmente, como por ejemplo un exceso de moco en la muestra.

BARCELONA, España.- Un estudio del IrsiCaixa ha demostrado que algunos test de antígenos son 10 veces menos sensibles frente a determinadas variantes del SARS-CoV-2, pero en cambio no pierden efectividad en el caso de ómicron, la predominante desde principios de año.

El IrsiCaixa, centro impulsado conjuntamente por la Fundación “la Caixa” y el departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña, al este de España, ha estudiado la capacidad de cuatro marcas diferentes de test de antígenos para detectar las variantes del SARS-CoV-2 alfa, beta, delta y ómicron.

En condiciones favorables, en las que los test contienen suficiente líquido para romper bien los virus y dejar expuesta la nucleocápside (la proteína que sirve para diagnosticar el contagio), todas las variantes estudiadas son detectadas correctamente por los cuatro test analizados, a excepción de alfa, que falla en uno de ellos.

Sin embargo, cuando se realiza un test de antígenos existen varias variables que pueden hacer que la nucleocápside no se detecte fácilmente, como por ejemplo un exceso de moco en la muestra.

Así, en condiciones que simulan casos en los que la realización de la prueba no es la idónea, el estudio demuestra que todos los test pasan a ser 10 veces menos sensibles a alfa y dos de ellos a delta, pero en cambio la sensibilidad por ómicron, la variante predominante a principios de 2022, y beta no se ve alterada en ninguna de las condiciones.

Los resultados de este estudio, publicados en la revista Frontiers in Microbiology, demuestran la importancia de hacer un seguimiento de la sensibilidad de los test a las variantes a medida que van apareciendo.