En mayo de 2021, las presidentes del panel recomendaron acciones para poner fin al COVID-19 y reformas destinadas a evitar que un futuro brote se convierta en otra pandemia devastadora.

REINO UNIDO.- Un panel de expertos internacionales independientes pidieron este lunes medidas urgentes para mejorar los sistemas sanitarios globales a fin de que el mundo pueda estar mejor preparado de cara a otra eventual pandemia.

El denominado Panel Independiente para la Preparación y Respuesta (IPPRP, por sus siglas en inglés) pidió, en un informe divulgado hoy, que los Jefes de Estado y de Gobierno se unan para lograr progresos sobre los preparativos y la respuesta a una pandemia.

"Nos alienta ver algún movimiento para abordar las principales brechas expuestas en la preparación y respuesta a una pandemia mundial. Las conversaciones están ocurriendo en muchos lugares", dijo Helen Clark, exprimera ministra de Nueva Zelanda, una de las presidentas de este panel independiente.

Clark pidió especialmente los esfuerzos de "la Asamblea General de la ONU, donde los Jefes de Estado y de Gobierno pueden declarar sus compromisos y es un camino hacia un mundo más seguro".

En mayo de 2021, Clark y la otra presidenta del panel, la expresidenta de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf, recomendaron acciones para poner fin al COVID-19 y reformas destinadas a evitar que un futuro brote se convierta en otra pandemia devastadora.

En el último documento, Clark y Johnson-Sirleaf señalan que han hallado esfuerzos desiguales y fragmentados de reformas.

En solo seis meses desde la presentación de su plan de acción, al menos 90 millones más de personas han contraído la COVID-19 y 1,65 millones más han muerto, añade el documento, y agrega que es muy bajo el ritmo de vacunación en los países más pobres.

"Nuestro Panel calculó que había al menos mil millones de dosis disponibles para redistribuir a los países de bajos ingresos antes del 1 de septiembre de este año", según Johnson-Sirleaf.

"Sin embargo, aunque los países ricos han hecho promesas públicas, solo se ha entregado una fracción de las dosis redistribuidas. La idea de que un trabajador de la salud pobre esté desprotegido mientras que los ricos y los sanos reciben dosis de refuerzo debería presentar un profundo dilema moral. Para esto, solo hay una solución: la equidad de las vacunas ", indicó.