Francia y Estados Unidos han experimentado una "tremenda reducción" en el número de donaciones de órganos y procedimientos de trasplantes -riñón, hígado, corazón y pulmón- desde el inicio de la pandemia de la COVID-19.

MADRID.- Francia y Estados Unidos han experimentado una "tremenda reducción" en el número de donaciones de órganos y procedimientos de trasplantes -riñón, hígado, corazón y pulmón- desde el inicio de la pandemia de la COVID-19.

A principios de abril, los centros especializados de ambos países estaban realizando "muchos menos" trasplantes de donantes fallecidos en comparación con el mes anterior: el número de procedimientos se redujo en un 91 % en Francia y en un 50 % en Estados Unidos.

Los expertos, de la Universidad de Pensilvania y del Grupo de Trasplantes de París, atribuyen gran parte de esta disminución a una reducción pronunciada en el número de los trasplantes de riñón específicamente.

Sin embargo, también destacaron un descenso sustancial en el número de trasplantes de corazón, pulmón e hígado; este análisis se publica en la revista The Lancet.

"Nuestros hallazgos apuntan a los efectos severos de largo alcance del brote de la COVID en la atención médica, incluyendo los trasplantes de órganos que salvan vidas", subraya Peter Reese, de la Universidad de Pensilvania.

Reese recuerda que los órganos de los donantes fallecidos deben ser adquiridos y utilizados rápidamente, sin embargo, para proteger la seguridad de los pacientes, los centros deben examinar cuidadosamente a todos los donantes y asegurarse de que hay un riesgo mínimo de COVID-19.

Los investigadores de este estudio observaron un fuerte vínculo entre el aumento de las infecciones por COVID-19 y la disminución significativa de órganos donados y los trasplantes de estos en general.

Por ejemplo, en Estados Unidos el número de órganos recuperados se redujo de más de 110 al día el 6 de marzo a menos de 60 al día el 5 de abril.

Durante este mismo período el número de riñones trasplantados se redujo de casi 65 por día a unos 35.

Los investigadores también constataron que las regiones con menos casos de COVID-19 también experimentaron una reducción significativa en las tasas de trasplantes, lo que sugiere un efecto global y nacional más allá de la prevalencia de la infección local.

En cuanto a las diferencias entre los dos países, los científicos plantean la hipótesis de que Francia pudo haber experimentado una mayor caída en los trasplantes debido a un esfuerzo nacional coordinado para reducir la actividad clínica y comercial.

Mientras que en Estados Unidos, los estados tienen discreción para imponer restricciones y la práctica hospitalaria puede haber variado en mayor medida.