REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Hay 25.000 bacterias por centímetro cuadrado en la superficie de un teléfono móvil —está científicamente probado que puede tener más bacterias que el asiento del inodoro—. 'No es tan sorprendente. Nunca lo lavamos, suele ser agradable y calentito y entran en contacto con lugares donde a los microbios les encanta estar: tu mano, tu oreja, tu mejilla y tu boca'. Con la concisa explicación, los responsables de Micropia no se refieren a que el aparato sea una fuente de infecciones.

Necesitamos estar en contacto con los microbios, son parte de nuestro organismo y estar expuestos a una gran variedad de ellos nos fortalece. No es casualidad que el recién inaugurado Micropia pertenezca al Artis, el Zoológico Real de Ámsterdam.

El centro nació con la idea de ser "un zoo de microorganismos", un lugar donde observarlos, saber de sus diferentes comportamientos y funciones, imprescindibles para la existencia de la vida en la Tierra y desde siempre fundamentales para la investigación científica: experimentar con ellos ha permitido desarrollar desde diferentes familias de antibióticos a biocombustibles.

Presentado como el primer museo interactivo de microbios, enseña en un ambicioso proyecto (en el que se han invertido 10 millones de euros) lo que el ojo humano no puede ver: el mundo diminuto de las criaturas que constituyen las dos terceras partes de la materia viva del planeta y de las que a menudo tenemos una visión reducida y sesgada, asociada a los virus y bacterias que causan enfermedades.

Las instalaciones cuentan con un laboratorio que el espectador puede observar a través de una gran ventana. Allí los científicos trabajan en la reproducción de diferentes tipos de microbios en platos petri y tubos de ensayo. Los microorganismos se puede examinar también en las varias filas de microscopios 3D diseñados especialmente para el centro. Las visiones científicas se completan con modelos de cristal a gran escala de virus (entre ellos el VIH y el del ébola) creados por el artista británico Luke Jerram.

El objetivo es que los visitantes descubran la complejidad y la belleza que encierra la microbiología, que se interesen por una disciplina a menudo relegada a "unos pocos expertos" y sin embargo integrada en nuestra existencia: el cuerpo de un adulto es portador de 1,5 kilos de microorganismos sin los cuales moriría.

Fuente: 20minutos.es