Por otra parte, más allá del daño psicológico causado por las escaladas de violencia con Israel, los daños materiales son severos, y la Franja aún se intenta recuperar de los últimos enfrentamientos.

Jerusalén.- La mitad de los niños residentes en Gaza sufren problemas de salud mental, mientras que un tercio de los dos millones de habitantes de la Franja requiere apoyo psicológico y sólo cuentan con un hospital para ello, reveló un informe la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA).

En ocasión del Día Mundial de la Salud Mental que se celebra este lunes, UNRWA destaca el impacto de las múltiples escaladas de tensión entre las milicias palestinas del enclave e Israel, en las que la población gazatí paga el precio más alto y sufre las consecuencias más severas.

"En la Franja de Gaza, los 15 años de bloqueo israelí por tierra, mar y aire, y las múltiples escaladas de violencia, han provocado un trauma persistente en sus habitantes y, por lo tanto, una crisis de salud mental", indica el comunicado de UNRWA, en alusión a los incesantes conflictos que tienen lugar desde que el movimiento islamista Hamás comenzó a controlar de facto el enclave en 2007.

El informe hace especial énfasis en la falta de infraestructura médica en la Franja, que cuenta con un único hospital especializado en salud mental, y menciona que "los efectos psicológicos a largo plazo de la exposición constante a la violencia provoca depresión, insomnio, dolor, miedo y epilepsia".

A la violencia y escasez de infraestructura y atención médica se suman las difíciles condiciones de vida en Gaza, donde más de dos millones de personas viven hacinadas en un territorio de unos 40 kilómetros de largo y 10 de ancho.

Allí, las cifras de desempleo superan el 50%, más del 65% vive bajo el umbral de pobreza, el suministro de energía se reduce a solo algunas horas al día y con múltiples cortes y el acceso a agua potable es limitado.

Además, el bloqueo israelí, al que se suman férreas restricciones impuestas por Egipto en la frontera sur, limita la circulación de personas y bienes desde y hacia Gaza, confinando a sus habitantes dentro de los muros que contienen el enclave costero y aislándolos del mundo.

Por otra parte, más allá del daño psicológico causado por las escaladas de violencia con Israel, los daños materiales son severos, y la Franja aún se intenta recuperar de los últimos enfrentamientos.

El último pico de tensión tuvo lugar a comienzos de agosto de este año, en el que 50 gazatíes murieron producto de los bombardeos israelíes, que causaron además la destrucción de más de 1.500 viviendas y múltiples estructuras civiles.