En el mundo, son aproximadamente un millón de personas las que se quitan la vida cada año, uno cada 40 segundos.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Visibilización, mejor atención sanitaria y un plan nacional de prevención es lo que reivindican las asociaciones de supervivientes de suicidio en una de las actividades organizadas por el Colegio Oficial de Psicología de Madrid (COP) con el objetivo de concienciar sobre una pandemia convertida en una realidad tabú silenciada: el suicidio

En España, en el año 2020, más de 3.600 personas perdieron la vida a causa del suicidio: 2.718 eran hombres y 961 mujeres.

En el mundo, son aproximadamente un millón de personas las que se quitan la vida cada año, uno cada 40 segundos.

Ante estas cifras los supervivientes de suicidio, aquellos que han sufrido la pérdida de un ser querido en estas circunstancias, se preguntan si hubiera sido posible prevenir algunos casos y salvar esas vidas.

Visibilización, una mejor atención sanitaria y un plan nacional de prevención son las reivindicaciones que asociaciones de supervivientes de suicidio reclaman al Gobierno.

Con ello aspiran a avanzar en la concienciación y sensibilización social de este problema de salud pública.

Dentro del proyecto del Colegio de la Psicología de Madrid “Hablemos de…Suicidio”, impulsado en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el pasado 10 de septiembre, esta entidad ha organizado un debate con asociaciones de supervivientes que recogen testimonios de familias afligidas, entre ellas la Asociación de Familiares y Amigos de Supervivientes por Suicidio de las Islas Baleares (AFASIB).

Han participado representantes de las asociaciones Plataforma Papageno.es, La Barandilla, Grupo de Autoayuda Mutua de la Asociación Princesa 81 y de la Asociación Vasca de Suicidología (AIDATU), quienes han mostrado su decepción por la atención profesional que reciben.

Hablar de suicidio sigue siendo un tema tabú en la actualidad, un tema que carece de apoyo social, visibilización y prevención.

“Queremos dar voz al manto de silencio que pone el suicidio. Las asociaciones de familiares son los que más ayudan a visibilizar el problema e impulsan a la sociedad y a las administraciones a aportar todos los medios necesarios”, explica Pedro Rodríguez, miembro de la junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

La historia de Ariadna

“Nuestra hija era sencilla, madura, le gustaba estudiar y aprender”, cuentan Olga Ramos y Carlos Soto, padres de Ariadna, una joven que acabó con su vida a los 18 años.

“En el momento de su suicidio estaba en su último año de bachillerato y un día nos dijo que no podía más. Pensamos que era un bloqueo, el estrés de bachillerato”, recuerda Olga.

Olga Ramos y Carlos Soto, del Grupo de Autoayuda Mutua de la Asociación Princesa 81 / Nerea Díaz-Maroto

Sus padres propusieron a Ariadna ir a un psicólogo y aceptó. “Nadie, ni el médico de cabecera, ni el psicólogo, nos comentaron que la vigiláramos”, declaraba así la madre de la joven aludiendo a la necesidad de formar a los profesionales en activo y los del futuro.

“Desde la atención primaria deberían estar preparados porque pueden prevenir muchos casos. Hablamos de vidas que se pueden salvar gracias a la prevención”, exige.

Carlos Soto, el padre de la joven, ha reflejado su enfado con la mala gestión política, que aún no les ha ofrecido un plan de prevención.

“Los políticos a los que intentamos llegar son nuestros gestores, gestores a los que pagamos para tener una vida mejor. Qué futuro vamos a dejar a nuestros hijos sino luchamos contra esto”, ha remarcado.

En un momento del duelo Olga y Carlos necesitaron de otras personas con las que hablar. De esta forma llegaron a un grupo de ayuda donde podían mirarse y hablar sin ser juzgados.

“Los grupos de ayuda nos daban impulso para seguir adelante y nos hicieron ver que no estábamos solos”.

La escasa inclusión de las familias en el duelo

Otra de las reivindicaciones que estas asociaciones piden en el plan nacional es la inclusión de las familias.

Entre los ponentes se encontraba Cristina Blanco, de la Asociación Vasca de Suicidiología (AIDATU). En primera persona ha hablado de su experiencia y la necesidad de incluir a las familias en el proceso de duelo: “Como persona que ha vivido ese abandono levanto mi voz para pedir que se tengan en cuenta”.

“Como es posible que no se atienda a los familiares también, y se les deje en una situación que no sabemos manejar”, expresa Cristina.

José Manuel Dolader, director de la Asociación La Barandilla, apoyaba las palabras de Cristina haciendo hincapié en la obligación de concienciar y formar:

“Tenemos que unirnos y aprovechar el empujón que nos ha dado la covid, con todo el sufrimiento que ha traído consigo, para hablar de la prevención del suicidio y conseguir un plan nacional”.

Las asociaciones han recalcado la importancia del apoyo que necesitan en el duelo. Además han pedido una mejor preparación de los profesionales para afrontar estos casos.

“Somos nosotros quienes derivamos al sistema sanitario, no ellos a nosotros, como nos han derivado en ocasiones a adolescentes que se han intentado suicidar”, ha lamentado David López, de la Plataforma Papageno.es

Otra de las reivindicaciones más exigidas ha sido la necesidad de incluir este problema en el sistema sanitario con una mejor atención primaria.

Además de las asociaciones que han acudido presencialmente al encuentro, también han estado presentes de forma online: Hay Salida (Asociación de Cantabria), AFASIB (Asoc. Islas baleares), APSAS (Asoc. de Cataluña), Biziraum (Euskadi), Red AIPIS (Madrid), ASAFES (Álava), Ángeles de azul y verde (Asoc. de cuerpos de seguridad), AAPSP (Asociación andaluza suicidio policial).