Si la mascota da positivo para COVID-19 -según el experto-, hay que tomar las mismas precauciones que se tomarían si un miembro de la familia se infectara.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- El virus que causa la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) se trasmite principalmente de persona a persona. Sin embargo, puede trasmitirse de personas a animales, como los perros y los gatos que habitan en las casas. Pero también existe el riesgo de que las mascotas se contagien el coronavirus y lo transmitan a los seres humanos. En Tailandia, se difundió el primer caso reportado de una veterinaria que se contagió el coronavirus a partir de un gato doméstico.

Es el primer caso documentado de transmisión del coronavirus del gato al ser humano, aunque los expertos subrayan que el riesgo de que los gatos infecten a los humanos con el virus sigue siendo bajo en general. El reporte fue publicado por la revista Emerging Infectious Diseases, editada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos.

Según los investigadores, que trabajan en la Facultad de Medicina de la Universidad de Songkla, en Tailandia, uno de los dos propietarios del gato tuvo COVID-19 y probablemente le transmitió el virus al gato, que luego estornudó en la cara del veterinario. Al realizarle la secuenciación genómica a partir de una muestra, los investigadores confirmaron que el gato y las tres personas estaban infectados con una versión idéntica del virus, que no estaba extendido en la población local en ese momento.

Según los científicos, es mucho más probable que los gatos se contagien del virus de las personas que ocurra lo contrario, es decir, que ellos lo transmitan a las personas cercanas. Pero el caso de Tailandia es un recordatorio de que las personas infectadas por el virus deben tomar precauciones en torno a sus mascotas, y que los veterinarios y trabajadores de los refugios que puedan entrar en contacto con animales infectados deben hacer lo mismo.

Consultada por Infobae, la doctora Ana Bratanich, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires, comentó: “Es interesante el resultado del estudio. Los investigadores se tomaron un tiempo para estudiar en profundidad el caso y contar con pruebas sólidas. Los dueños del gato le transmitieron el coronavirus al gato. Luego, el gato estornudó frente a la veterinaria. Otros dos veterinarios que estaban en el lugar no se infectaron. El hecho de que hayan hecho la secuenciación genómica les permitió contar con más pruebas de la vías de transmisión”. La especialista agregó: “Desde el inicio de la pandemia se había pensado que el contagio desde las mascotas podía transmitir el coronavirus a los humanos. Pero era muy difícil de demostrar. El caso en Tailandia implicó una investigación que llevó mucho tiempo”. Para Bratanich, los veterinarios deberían considerar no solo la protección con barbijos de la nariz y la boca sino también de los ojos cuando atienden a los animales.

Investigaciones científicas anteriores han demostrado que los propietarios de mascotas pueden infectar a sus gatos y que, en determinadas condiciones, los gatos pueden transmitirse el virus entre sí. Pero ha sido difícil demostrar que la transmisión de gato a humano se produce en entornos naturales. Antes, también se había informado de que los visones, los hámsters y los ciervos transmiten el virus a los humanos.

En cuanto al caso en Tailandia, todo empezó el 4 de agosto del año pasado. Fue cuando un padre y su hijo en Bangkok desarrollaron síntomas de Covid-19 y posteriormente dieron positivo en las pruebas del virus. Por la escasez de camas de hospital en Bangkok, los dos hombres fueron trasladados el 8 de agosto a un hospital de Songkhla, una provincia del sur de Tailandia, en un viaje de 20 horas en ambulancia. Por razones que no están claras, llevaron a su gato.

Cuando los hombres ingresaron en el hospital, el gato fue enviado a un hospital veterinario para ser examinado. Aunque el gato parecía estar sano, la veterinaria -una mujer de 32 años- recogió hisopados nasales y rectales, que dieron positivo. El gato tenía también el COVID-19.

Mientras la veterinaria estaba limpiando la nariz del gato, el animal estornudó en su cara. En ese momento, la veterinaria llevaba guantes y mascarilla o barbijo durante el examen, pero no llevaba protector facial ni ocular. El 13 de agosto, la veterinaria empezó a tener síntomas de Covid-19, incluyendo fiebre y tos. Poco después, dio positivo en la prueba del virus.

La secuenciación genómica reveló que los propietarios del gato, el gato y la veterinaria estaban infectados con la misma versión de la variante Delta, que era distinta de las muestras virales tomadas de otros pacientes en Songkhla en ese momento. En ese momento, Delta era la variante de preocupación predominante en el mundo.

Las pruebas de PCR sugieren que el gato tenía una alta carga viral en el momento de su examen veterinario. No se detectó que los contactos cercanos de la veterinaria tuvieran el Covid-19 en ese momento. Tampoco la mujer había tenido encuentros previos con los dueños del gato que tenía la infección. Un punto que refuerza la hipótesis de que el gato fue la fuente de la infección a la veterinaria.

De acuerdo con Daniel De Simone, especialista en enfermedades infecciosas de la Clínica Mayo, hay que tener en cuenta varias cuestiones de prevención si se convive con mascotas en el contexto de la pandemia por el coronavirus. Si una persona tiene el COVID-19, debe aislarse de los demás, incluso de la mascota, excepto para proporcionarle los cuidados básicos. Si es posible, hay que hacer que otra persona de la unidad familiar cuide a la mascota. “Hay que evitar acariciar a la mascota, abrazarla, dejarla que lo lama o bese, y compartir la comida o la cama”, según el doctor DeSimone.

“Si una persona tiene COVID-19 y la mascota se enferma, tiene que comunicarse con un veterinario, quien podría ofrecerle consejos a través de una visita virtual o establecer otro plan para tratarla”, afirmó. Las pruebas solo se recomiendan para mascotas que tengan síntomas y hayan estado expuestas a una persona con COVID-19.

Si la mascota da positivo para COVID-19 -según el experto-, hay que tomar las mismas precauciones que se tomarían si un miembro de la familia se infectara. “Hay que intenta aislar a la mascota en una habitación separada, lejos del resto de la familia”, señaló. Se deben usar guantes cuando se interactúe con la mascota o se toque su comida, sus platos, sus desechos o su cama. Hay que lavarse las manos después de tocar cualquier objeto de la mascota. No hay que ponerle mascarilla a la mascota, ni limpiarla con desinfectantes”.

Recientemente también se advirtió a los que tienen mascotas por el riesgo de la enfermedad de la viruela del mono. Desde mayo de 2022, ya se notificaron más de 1.200 casos confirmados de personas con viruela del mono en 28 países, según OurWorldInData. Si bien el riesgo de transmisión hacia los animales es bajo, las autoridades de diferentes agencias relacionadas con la salud humana y animal del Reino Unido recomendaron que las personas afectadas por la viruela deben evitar el contacto con sus mascotas durante al menos 21 días.

Informaron que el grupo de Vigilancia de Riesgos e Infecciones en Animales Humanos (HAIRS, por sus siglas en inglés) del Reino Unido llevó a cabo una evaluación de riesgo de transmisión de la enfermedad infecciosa desde los seres humanos hacia los animales domésticos. “El riesgo de que un caso infecte a una mascota es bajo”, señalaron.