El fenómeno del sargazo local en Puerto Plata genera preocupación en la costa atlántica
PUERTO PLATA. – Una extensa mancha de sargazo de color marrón cubre cada vez más el litoral próximo a la legendaria Poza del Castillo, en esta provincia del norte del país. El fenómeno, que se incrementa con el paso de los días, ha comenzado a alarmar tanto a comunitarios como a comerciantes de la zona.
Según testigos locales, el sargazo acumulado en la orilla del mar ya se extiende aproximadamente 200 metros lineales, y su grosor continúa aumentando con rapidez.
Aunque en otras regiones del país el sargazo proviene de alta mar, en este caso específico se trata de una formación que se produce localmente, según explicaron residentes.
El alga surge en un tramo costero de menos de un kilómetro, donde históricamente no ha habido playa para el baño, sino una zona caracterizada por la presencia de algas en el fondo marino.
La situación comienza a generar preocupación en el sector hotelero del Caribe, que observa con atención el avance del sargazo en este punto de la costa atlántica.
El sargazo es un tipo de alga marina flotante que en los últimos años ha afectado de manera recurrente distintas zonas del Caribe, incluyendo la costa norte de la República Dominicana.
Su presencia suele intensificarse por factores ambientales como el aumento de la temperatura del mar, la contaminación por nutrientes, las corrientes marinas y los cambios en los patrones climáticos.
En provincias costeras como Puerto Plata, el litoral combina áreas de playas aptas para el turismo con tramos rocosos o de fondo marino cubierto de algas, donde históricamente se han registrado acumulaciones naturales de vegetación marina.
En estos espacios, el sargazo no siempre llega arrastrado desde mar abierto, sino que puede originarse localmente, creciendo y desprendiéndose del fondo marino cercano a la costa.
La acumulación de sargazo en la orilla genera impactos ambientales, económicos y sociales. Entre los efectos más visibles se encuentran la alteración del paisaje costero, la emisión de olores desagradables durante su descomposición y posibles afectaciones a la actividad turística, especialmente en zonas cercanas a hoteles, restaurantes y áreas recreativas.
Ante episodios de acumulación significativa, los comunitarios, comerciantes y el sector hotelero suelen expresar preocupación por las consecuencias en la imagen del destino y en la dinámica económica local.
En distintos puntos del país, estas situaciones han motivado la búsqueda de soluciones de mitigación, que van desde la limpieza manual hasta el análisis de medidas más sostenibles para el manejo del alga.