Mao Valverde.– Una nueva voz se suma a las denuncias de abuso sexual contra el sacerdote Alejandro Peña Sánchez, señalado anteriormente por otras dos mujeres, que tardaron alrededor de veinte años para compartir su verdad.
Esta vez, una joven identificada como Lucía (nombre ficticio), de 18 años, cuenta que fue abusada por el cura cuando tenía apenas 14, mientras se preparaba para su Primera Comunión en la Catedral Santa Cruz de Mao.
La madre de la víctima explicó que el sacerdote insistió en ver a la niña un sábado antes de la ceremonia religiosa porque supuestamente «no se sabía los mandamientos». Aunque ella quiso acompañarla, le dijeron que debía quedarse fuera.
Tras varios minutos, la menor salió corriendo hacia el baño, llorando. Luego, con la mediación de otro sacerdote, reveló que había sido tocada en las mamas por Peña Sánchez.
Martha llevó el caso al obispo Diomedes Espinal, quien, según afirma, minimizó los hechos.
La joven cayó en una profunda depresión. Su madre asegura que, por su situación económica y falta de apoyo, no pudo presentar una denuncia formal ante la justicia.
Un patrón repetido
- El relato de Lucía se suma al de Ana y Maria, dos hermanas que en la edición pasada de El Informe denunciaron haber sido abusadas por el mismo sacerdote hace más de dos décadas.
Las similitudes entre los casos son evidentes: todas las víctimas eran menores de edad, confiaban en el sacerdote y los hechos ocurrieron en contextos religiosos.
Propiedad rural y testimonios encontrados
El equipo de El Informe localizó una propiedad del sacerdote en la comunidad rural de La Pionía, en Santiago Rodríguez. En el lugar, algunos residentes lo describen como una figura respetada, mientras otros revelaron comportamientos sospechosos.
Así lo explicó una mujer del lugar, quien pidió reserva de su identidad.
Otros aseguraron que se quedaba durante días con grupos de jóvenes en la villa. Aunque algunos creían que eran «ahijadas» o visitas ocasionales, con el tiempo comenzaron a sospechar.
«Uno se daba cuenta de que siempre eran muchachitas, pero como era sacerdote, nadie decía nada», dijo un comunitario.
La Iglesia responde
Tras la emisión del reportaje anterior, la Diócesis de Mao-Montecristi emitió un comunicado el martes 9; «informaron la suspensión del sacerdote Alejandro Peña Sánchez del ejercicio público de su ministerio ‘para fines de investigación'».
El documento también promete brindar asistencia espiritual y psicológica a las víctimas, y acompañarlas en los procesos requeridos.
Sin embargo, familiares de las víctimas aseguran que el obispo solicitó esperar hasta enero para iniciar formalmente el proceso canónico, alegando falta de pruebas.
Martha afirma que ahora no piensa guardar silencio. Aunque durante años se sintió culpable por haber llevado a su hija al encuentro con el sacerdote, hoy busca justicia.