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"Se robaron el ataúd donde teníamos a mamá"

Esta es una expresión ya común entre las familias que tienen los cuerpos físicos de sus familiares, enterrados en los cementerios más comunes en el país.

Otras situaciones frecuentes son el robo de las flores o el peligro de ser atracados en el momento sagrado de ir a visitar a un familiar querido en el lugar donde debía “descansar en paz”. Obviamente que esta frase no se refiere a esa paz, pero debería estar incluida.

La inseguridad ciudadana abarca también los cementerios del país y hasta pudiéramos decir que se han convertido en lugares de alto riesgo, esto además,  por la condición emocional de vulnerabilidad en que se encuentran las personas cuando hacen estas visitas a sus familiares difuntos.
Con frecuencia las personas tienen la idea de que el cementerio es el único lugar en el que pueden honrar a su familiar. Sustentados en esta creencia falsa pueden sentir culpa si no van al cementerio con la frecuencia que se supone “deberían” hacerlo,  de acuerdo al amor que le tienen y a lo que socialmente se espera.

Esta es la motivación para escribir acerca de diversas formas en que podemos honrar a nuestros seres queridos con paz, liberados de las expectativas sociales y sin correr riesgos innecesarios.
Lo primero es decir, que a un padre o madre fallecidos se les honra siendo felices. Este es el mayor deseo de los padres y madres, que sus hijos e hijas sean felices, de manera que tener una vida plena y de acuerdo a nuestras propias expectativas y deseos, es la primera y mejor forma de honrarlos.

Luego, honramos a los seres queridos haciendo cosas que ellos disfrutaban en vida. Por ejemplo, asistir en familia a un parque, ciudad o vacacionar en el  lugar donde había expresado quería ir. Estando allí hacer un ritual donde se verbalice que están ahí en su nombre, para honrarlo. Vivir esta experiencia en alegría y disfrutar el espacio como él o ella lo hubiesen hecho.

Otra manera es concluir proyectos, etapas o sueños que ellos iniciaron en vida. Es decir, si en vida comenzaron a hacer por ejemplo, una remodelación, un pequeño proyecto que le ilusionaba, en su nombre lo concluimos y es una hermosa manera de honrar la memoria de esa persona.
Podemos además dedicar un lugar especial en la casa para recordarlo de manera especial. Por ejemplo colocar en un lugar particular la tijera con la que podaba las plantas, el llavero que utilizaba o cualquier otro objeto que lo acompañó o con el cual se identificaba en vida. Nada de mobiliario, ni inmuebles que sólo pudieran servir para quedarnos en una etapa anterior. Se trata de objetos simbólicos que representen de alguna manera la personalidad, gustos o aficiones de la persona.
Se puede sembrar un árbol en la casa o el parque que solía visitar ; hacer donaciones en su nombre no sólo de aspectos materiales sino de ideas, inquietudes y hasta obras literarias y artísticas.
Los rituales son también una manera de honrar a los familiares fallecidos. La primera ventaja que tienen es que podemos hablar de nuestros sentimientos acerca de la persona y las emociones que manejamos por su partida. Conversar en familia de cómo nos sentimos, esto ayuda a canalizar posibles sentimientos de culpa, temores, rabias, que podrían en el futuro retrasar un proceso de duelo normal frente a la separación de esta persona querida. Contar historias, recordar situaciones especiales de la persona con miembros de la familia. Conversar sobre el que legado emocional, en valores y rasgos de personalidad que ha dejado en los miembros de la familia.

Para terminar comparto un ritual que puede servir para reconocer la presencia de esa persona en cada uno de los hijos/as.  De esta forma aceptamos el hecho real de que continúa estando de otra forma, a través de cada uno de  ellos.

Se reúnen los hijos e hijas alrededor de un círculo de cartulina o papel que dice: “De papá (mamá) yo tengo….” Cada uno va diciendo un legado positivo que le ha dejado esa persona, por ejemplo, la pasión que ponía en cada cosa que hacía, la gracia para hacer chistes, su creatividad…..

En una pizarra se van escribiendo cada uno de estos legados  que al final quedará como una lista de cualidades. Estas son leídas y vemos cómo la presencia de esa persona queda en la familia a través de lo que ha dejado en cada uno de sus miembros. Al final se da la vuelta al círculo de papel que por el dorso dice GRACIAS.

Un rico abrazo para finalizar y la intención de continuar hacia adelante en alegría y con sentimiento de agradecimiento por los regalos recibidos.

 

[email protected]

@solangealvara2

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