El servicio eléctrico fue suspendido preventivamente por caída de postes y acumulación de agua en la zona
REGIÓN CIBAO.– Residentes en la comunidad Villa Magante, en Gaspar Hernández, provincia Espaillat, dormirán en las salas de sus casas debido a que el desbordamiento del río Magante dañó todos sus ajuares. Villa Magante También el río Joba inundó y dejó incomunicada la comunidad La Piragua.
Era alrededor de las 9:00 de la noche del martes cuando la corriente del río Magante empezó a inundar las viviendas cercanas al afluente. La desesperación de los afectados quedó registrada en videos captados en ese instante.
«Si hubiese sido como a las 12 o la 1 de la noche, hubiese habido más de 15 o 20 muertos, porque la situación era para eso», afirmó Humberto Martínez, afectado.
«Eso se desgranó. Pudimos salir con los niños abrazados y agarrándonos de los palos, y vinieron casi como a la hora que nos pudieron ayudar», relató Dominga Ramírez, afectada.
Los comunitarios describieron que las corrientes del río Magante fueron tan fuertes que pasaron un susto como nunca antes y que no pudieron sacar prácticamente nada de sus casas, ya que solo atinaron a protegerse.
«Eso fue como un relámpago. De ahí salimos nosotros. Por esos limones nos pasamos el río hasta aquí», narró Ramona Sánchez, afectada.
«Esto fue algo increíble. Fue demasiado rápido y nadie se pudo percatar de nada», expresó nuevamente Humberto Martínez.
Debido a las inundaciones, este miércoles algunos comunitarios no dormirán en sus camas porque los colchones están empapados de agua.
«Nos dañó todo, o sea, afectó todo. Esta es una casa familiar y en verdad necesitamos una mano amiga. Fue todo dañado completamente», manifestó Dominga de Domínguez, afectada.
La crecida del río también afectó la policlínica de Villa Magante, en Gaspar Hernández, por lo que ahora no tienen dónde recibir atenciones médicas.
Asimismo, la crecida del río Joba derribó varias casas e inundó decenas de viviendas en comunidades del municipio Gaspar Hernández, en la provincia Espaillat, y dejó incomunicado al poblado de La Piragua.
Los deslizamientos de tierra y el desbordamiento del río Joba cortaron el paso entre la comunidad La Piragua y su cabecera municipal, Gaspar Hernández, además de afectar decenas de viviendas.
«Salimos porque el agua estaba entrando con mucha fuerza y temíamos por nuestras vidas», indicó Tomás Flete, afectado.
Durante el día, brigadistas retiraban con palas mecánicas el lodo y escombros para restablecer el tránsito hacia Gaspar Hernández.
Además, la fuerza de la corriente arrasó por completo varias viviendas, que quedaron totalmente destruidas, dejando a sus ocupantes a la intemperie. Muchos afectados han tenido que desplazarse a casas de familiares y vecinos debido al peligro que representa permanecer en hogares ubicados muy cerca del afluente.
En la comunidad de Campo Verde también se reportan múltiples viviendas afectadas por las inundaciones.
El servicio eléctrico fue interrumpido como medida preventiva, conforme al protocolo, debido a la gran cantidad de agua y a la caída de postes del tendido eléctrico provocada por las lluvias y los derrumbes.
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