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¿Será este el año de los cambios en cuba?

¿Será el 2012 el año de los grandes cambios en la estructura económica de Cuba? Esa predicción, o buen deseo, ha sido planteada durante tantos años que repetirla luciría de poco interés. Sin embargo, mientras en el pasado esa predicción estaba basada en la muerte de Fidel  Castro, una insurrección interna o la presión norteamericana, en esta ocasión es el propio gobierno cubano el que ha anunciado los grandes cambios. Ya docenas de economistas cubanos han sido enviados a Vietnam y China para estudiar un modelo bajo el cual el partido único, junto con el ejército, mantienen un férreo control político, sin libertades públicas, pero, al mismo tiempo, permiten que el sector privado, tanto local como internacional, invierta en casi todos los sectores de la economía la cual opera bajo las fuerzas del mercado.

Fue el sexto congreso del Partido Comunista Cubano que en abril del año pasado anunció los cambios. Por cierto, quien esto escribe estuvo en Hanoi como turista, coincidiendo con el último congreso quinquenal del Partido Comunista Vietnamita y lo más importante que ocurrió allí en esos días fue la visita de Bill Gates a quien estimularon muchísimo para que invirtiera en ese país. Durante este mes de enero tendrá lugar una conferencia del Partido Comunista durante la cual probablemente se anunciará algún tipo de reforma constitucional. Ya han invertido en Cuba muchas empresas extranjeras, brasileñas (nótese la próxima visita de Dilma Roussef a Puerto Príncipe y La Habana, mas no a Santo Domingo), chinas, rusas, de la India, canadienses y españolas. Tan sólo las norteamericanas no lo han hecho debido al embargo y, como este es un año electoral en Estados Unidos, es probable que el mismo no sea modificado, aunque ya se han flexibilizado las remesas y los viajes. La Iglesia Católica es cada día más influyente (tómese en cuenta la próxima visita del Papa) y hay muchos menos presos políticos.

Con las reformas, ya en ejecución, muchos cubanos optarán por trabajar para ellos mismos, en pequeños negocios. La nómina pública se reducirá. Como se pueden comprar casas, apartamentos y automóviles, aumentarán las remesas para esos fines. Está por verse si se elimina el doble tipo de cambio entre el peso y el dólar, algo que se logró en Santo Domingo en 1984. Hasta se habla de que Cuba recibirá asesoramiento técnico del Fondo Monetario y del Banco Mundial, dado la experiencia de esos organismos en China y Vietnam, como paso previo a su reincorporación a esos dos organismos.

Vietnam y China tienen economías de libre mercado bajo una férrea dictadura del partido y los militares. ¿Podrá Cuba lograr eso a pesar de estar tan cerca de Estados Unidos y de la influencia de los turistas y cubano-americanos? ¿No será más fácil pensar en lo que ocurrió en una Polonia cercana a Europa, donde desapareció el comunismo?

Estos cambios indudablemente beneficiarán al pueblo cubano, mejorando su actual muy reducido nivel de vida, aunque el severo control político se mantendrá. Pero también hay que reconocer que perjudicará a los dominicanos. Un 50% de nuestros turistas proviene de Estados Unidos y si el gobierno cubano y el norteamericano abren las puertas al turismo, eso indudablemente afectará los flujos hacia nuestro país. Desde hace años competimos con Cuba en el turismo canadiense y europeo. Las zonas francas es otro sector nuestro que se perjudicará. Cuba tiene la mano de obra más educada y con mejor salud de casi todo el continente y fácilmente podría robarse nuestros “call centers”, fábricas de equipos de hospitales y muchos otros renglones de nuestras zonas francas. Las áreas de prioridad anunciadas por el gobierno cubano para la inversión extranjera coinciden con las dominicanas: turismo, minería y energía.

Pero hay que recordar lo que Luperón le dijo a Ulises Francisco Espaillat: “Afirmar ante Dios, ante América y ante nuestra propia conciencia, que nunca cometeremos la insensatez, que es infamia, de ser dominicanos y no antillanos, de conocer nuestro porvenir y divorciarlo del porvenir de las Antillas”.

 

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