Santo Domingo.– En El Valle, Hato Mayor, la Navidad quedó manchada por la peor de las violencias: la machista.

Sheryl Javier Varela, de unos 30 años, fue asesinada a tiros por su pareja, Franklin De León, quien luego se suicidó.

No es «drama familiar»: es feminicidio, es terror doméstico, es un país que sigue fallando en prevención, protección y justicia.

Mientras se encienden luces, se apagan vidas. Y duele.

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