Siga comiendo pescado  

El mercurio es un contaminante que procede de procesos geológicos o atmosféricos, cuya ingesta tiene efectos letales en la salud cardiovascular.

Durante la semana santa es tendencia reducir el consumo de carnes y en sustitución incluir pescados con mayor frecuencia. El problema es que este adecuado ajuste tiende a ser breve y se recurre en la rutina de consumir nuevamente más carnes de pollo y res.

Está ampliamente demostrado que el consumo regular de pescados es crucial en la prevención cardiovascular y metabólica. ¿Por qué?
Esto se debe a que los pescados son fuente importante de ácidos grasos poliinsaturados, ácido eicosapentaenoico y docosahexaenoico (EPA/DHA por sus siglas en inglés) comúnmente llamados “omega 3” considerándose elementos claves en reducir el riesgo cardiovascular.

Secundario a estos potenciales beneficios, las guías dietéticas americanas emitidas por el periodo 2015-2020 sugieren una ingesta semanal de pescados cuya dosis dependerá de cada paciente.
Según las estadísticas en Estados Unidos, la ingesta de pescados se encuentra por debajo de la recomendación actual, lo cual según la experiencia, podría extrapolarse a nuestro país.  Las principales razones por las que encontramos rechazo a una ingesta regular son:

Seguridad. La organización mundial de la salud (OMS) y Asociación americana del corazón (AHA) han advertido sobre algunos pescados cuyo contenido en metilmercurio, toxinas y otros contaminantes ambientales deberán ser evitados. El mercurio es un contaminante que procede de procesos geológicos o atmosféricos, cuya ingesta tiene efectos letales en la salud cardiovascular. Los pescados con más riesgo son el pez espada y el tiburón. Desde el 2007 se han realizado muchas investigaciones señalando que el consumo de salmón, sardinas, tilapia, bacalao, atún se considera seguro y que su beneficio supera el riesgo probable. Existen recomendaciones especiales para las embarazadas donde la intoxicación podría afectar al bebé y desarrollar eventos adversos.Además del mercurio, la intoxicación gastrointestinal por una inadecuada manipulación o selección del pescado es otra de las razones de rechazo a un consumo regular.

Forma de cocción. La aceptación principal del pescado es cuando éste se cocina frito en aceite, entendiéndose que entonces que no se obtienen beneficios en esta preparación. Además, el sabor del pescado puede saturar su paladar si no se utilizan condimentos naturales variados y adecuados. –

Aspecto económico. El acceso a pescados de alta calidad se ha convertido en una tarea difícil, razón principal por la que se optan por opciones más accesibles.Actualmente, a pesar de que los enlatados no son los alimentos más recomendables, se acepta el consumo de atún o sardinas enlatadas, siempre que se realicen maniobras de inocuidad (desinfectar el envase) y de esta forma aprovechar los beneficios que confiere el pescado. De forma concluyente, incluir pescados al menos 3 veces por semana nos provee beneficios en el control del colesterol, prevención de enfermedades crónicas no transmisibles y es fuente de proteínas en el manejo de una composición corporal adecuada.

Nutrióloga Clínica. Escríbanme sus comentarios a: erikapereznutricion@gmail.com, Instagram: dra.erikaperez;