Redacción Internacional.- La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) en el entorno laboral está generando un nuevo temor entre trabajadores y profesionales de distintos sectores: el FOBO, sigla en inglés de Fear of Becoming Obsolete o miedo a quedar obsoleto.
Así lo explicó el especialista en trabajo y nuevas tecnologías, Alejandro Melamed, quien aseguró que la IA está transformando todas las industrias y obligando a las personas a adquirir nuevas habilidades para mantenerse vigentes en el mercado laboral.
Según Melamed, ninguna profesión escapa al impacto de esta revolución tecnológica. Sin embargo, aclaró que la inteligencia artificial no implica la desaparición del trabajo, sino una transformación de las tareas que realizan las personas.
“La tecnología elimina algunas tareas, pero abre espacio para funciones más estratégicas y de mayor valor agregado”, señaló.
El experto destacó el concepto de “inteligencia aumentada”, una combinación entre las capacidades humanas y las herramientas de inteligencia artificial para potenciar la productividad y mejorar los resultados.
Habilidades humanas ganan valor
Melamed afirmó que, aunque la IA puede automatizar procesos e incluso redactar textos, todavía carece de capacidades fundamentales como la empatía, la creatividad, el sentido común, las emociones y el pensamiento crítico.
Por ello, recomendó a los profesionales fortalecer estas competencias, además de adquirir conocimientos en nuevas tecnologías, análisis de datos y herramientas digitales.
También advirtió que profesiones como la contabilidad, el diseño gráfico y otras áreas especializadas deberán adaptarse al nuevo escenario incorporando la IA como apoyo, sin perder el criterio humano que permite tomar decisiones y aportar valor.
Sedentarismo intelectual
Otro de los riesgos identificados por el especialista es el llamado “sedentarismo intelectual”, una tendencia que surge cuando las personas delegan excesivamente sus tareas de análisis y razonamiento a la inteligencia artificial.
Según explicó, el uso constante de estas herramientas podría reducir el ejercicio del pensamiento crítico, por lo que consideró necesario fomentar espacios y prácticas que ayuden a mantener la agilidad mental.
Además, sostuvo que las universidades y centros educativos deben revisar sus métodos de enseñanza para adaptarse a una realidad en la que muchas tareas tradicionales ya pueden ser realizadas por sistemas inteligentes.
Oficios manuales mantienen ventaja
A diferencia de algunas profesiones administrativas o técnicas, Melamed indicó que los oficios manuales continúan mostrando una mayor resistencia frente a la automatización.
Trabajos como los de plomero, electricista o carnicero, explicó, requieren habilidades prácticas que siguen siendo difíciles de reemplazar mediante las tecnologías actuales.
La clave: combinar tecnología y humanidad
El especialista también señaló que existe una creciente demanda de profesionales con conocimientos en inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad, áreas donde las empresas enfrentan dificultades para encontrar personal capacitado.
Para Melamed, el futuro del trabajo dependerá de la capacidad de las personas para aprovechar las ventajas de la tecnología sin dejar de desarrollar sus habilidades humanas.
“En una era de tanta tecnología, lo que más se requiere es humanidad”, concluyó.