Redacción Internacional.- Datos personales, credenciales y herramientas de espionaje se han convertido en mercancías dentro de un mercado clandestino que crece en la dark web. Según expertos en ciberseguridad, actualmente es posible encontrar servicios para obtener información sensible o vigilar dispositivos por precios que parten desde los 50 dólares.
Entre las ofertas que circulan en estos espacios aparecen servicios de doxxing, venta de credenciales robadas y stalkerware, un tipo de software diseñado para monitorear y controlar dispositivos de manera remota. Los precios dependen del tipo de información solicitada, su cantidad y el nivel de acceso que pueda conseguirse.
¿Qué se puede comprar en la dark web?
De acuerdo con un informe de Kaspersky, los mercados y foros clandestinos ofrecen desde bases de datos con nombres, direcciones y números telefónicos hasta paquetes destinados a acceder a cuentas bancarias, redes sociales y servicios de mensajería.
Uno de los servicios que puede encontrarse es el doxxing, mediante el cual se recopilan y exponen datos privados de una persona. Los precios pueden comenzar en 50 dólares y alcanzar los 4,000 dólares cuando se incorporan funciones más avanzadas, como rastreo de ubicación, monitoreo en tiempo real o acceso a mensajes, fotografías, llamadas y correos electrónicos.
Otra de las herramientas que genera preocupación es el stalkerware, un software espía que puede instalarse en un teléfono para vigilar la ubicación, revisar comunicaciones, acceder a fotografías e incluso utilizar el micrófono del dispositivo sin conocimiento de la víctima.
Estas herramientas pueden ser adquiridas por particulares, exparejas, empleadores o ciberdelincuentes, lo que amplía el riesgo de que sean utilizadas para controlar, acosar o vigilar a otras personas. Además, suelen funcionar de manera silenciosa, lo que dificulta que las víctimas detecten su presencia.
Un mercado que funciona con criptomonedas
El funcionamiento de este mercado clandestino es relativamente sencillo. El interesado puede ingresar a un foro, seleccionar un servicio y efectuar el pago, generalmente mediante criptomonedas, antes de recibir los datos o las instrucciones necesarias para acceder al dispositivo o la información solicitada.
Una vez realizada la transacción, el proveedor puede entregar los datos obtenidos o proporcionar las herramientas necesarias para instalar el software espía. De esta manera, la privacidad de una persona puede quedar comprometida en cuestión de horas.
Kaspersky Digital Footprint Intelligence informó que entre 2024 y 2025 más de 34,000 personas fueron afectadas por stalkerware en todo el mundo. La cifra acumulada durante los últimos cinco años alcanza las 127,000 víctimas. América Latina figura entre las regiones especialmente expuestas y Brasil se encuentra entre los países con mayor número de casos.
La expansión de estas prácticas está relacionada con la facilidad para conseguir información personal y herramientas de vigilancia, además de la normalización de determinadas conductas de control en el entorno digital. Muchas víctimas no saben que sus dispositivos han sido intervenidos porque estos programas están diseñados para funcionar de manera discreta.
Los riesgos van más allá de la privacidad
El acceso ilegal a la información personal puede tener consecuencias que van mucho más allá de la simple invasión de la intimidad. Los datos obtenidos pueden utilizarse para robo de identidad, suplantación de cuentas, extorsión y acoso, así como para exponer información personal o fotografías privadas.
El impacto también puede trasladarse al ámbito psicológico. Las víctimas pueden experimentar ansiedad, miedo e inseguridad al utilizar sus propios dispositivos, especialmente cuando desconocen quién tiene acceso a su información o durante cuánto tiempo ha sido vigilada.
Cómo protegerse del espionaje digital
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan adoptar medidas básicas de seguridad para dificultar el acceso no autorizado a los dispositivos y las cuentas personales:
- Revisar periódicamente las aplicaciones instaladas y sus permisos.
- Activar la autenticación en dos pasos en las cuentas sensibles.
- Utilizar contraseñas fuertes y diferentes para cada servicio, preferiblemente administradas mediante un gestor seguro.
- Prestar atención a comportamientos inusuales del teléfono, como un consumo elevado de batería o datos, calentamiento o aplicaciones desconocidas.
- Si existe sospecha de espionaje, buscar asesoría especializada en ciberseguridad antes de eliminar programas potencialmente sospechosos.
El crecimiento de este mercado evidencia que la información personal tiene un valor económico dentro de la dark web y que las herramientas de vigilancia pueden estar al alcance de personas con conocimientos técnicos limitados.
Ante esta realidad, reforzar la seguridad digital, reconocer las señales de alerta y denunciar los abusos son medidas fundamentales para reducir el impacto de un negocio clandestino que amenaza la privacidad de usuarios en todo el mundo.