Ciudad de México.- El banco Scotiabank prevé que el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sobreviva a las tensiones comerciales, pero advirtió que el país necesita extender los beneficios de su sector exportador y aprovechar el auge de la inteligencia artificial para generar más valor agregado.
Al presentar sus ”Perspectivas del futuro de Norteamérica”, Eduardo Suárez, director de Estudios Económicos de Scotiabank, sostuvo que México debe tener paciencia en la negociación comercial con Estados Unidos y evitar apresurarse a aceptar condiciones menos favorables, al considerar que empresas y gobiernos estatales estadounidenses dependen de la integración productiva con México y Canadá.
Rodolfo Mitchell, director de Análisis Económico y Sectorial del banco, coincidió en que el T-MEC probablemente sobrevivirá a las tensiones políticas, aunque anticipó que las elecciones intermedias estadounidenses podrían elevar temporalmente las hostilidades comerciales.
T-MEC resiste, pero con cautela
Pese al ruido arancelario, Mitchell señaló que México continúa como principal socio comercial de Estados Unidos y sigue ganando participación en ese mercado, pero advirtió que solo cerca de una tercera parte de los estados mexicanos aprovecha plenamente esta coyuntura.
Esa concentración explica, dijo, que el dinamismo exportador no permee al conjunto de la economía y que México mantenga crecimientos promedio cercanos al 1 %.
Como ejemplos de brecha, señalaron los clústeres automotrices del Bajío, el aeroespacial de Querétaro y el avance de Yucatán, pese a su distancia fronteriza.
Exportaciones concentradas y reto industrial
Scotiabank identificó, además, entre cinco y seis industrias que concentran entre el 70 % y 75 % de las exportaciones hacia Estados Unidos; entre ellas, maquinaria, electrónica, automotriz, alimentos y manufacturas especializadas.
Dentro de ellas, el banco ve una oportunidad creciente en servidores, equipo de cómputo, almacenamiento de datos y productos vinculados con inteligencia artificial.
Según la presentación, la participación de las máquinas automáticas para procesamiento de datos habría pasado del 14 % al 21 % entre 2025 y 2026, mientras la industria automotriz redujo su peso aproximado del 24 % al 20 %.
IA y cómputo ganan espacio
Mitchell advirtió, sin embargo, que México todavía participa principalmente como ensamblador en varios de esos productos y necesita avanzar hacia la producción de componentes de mayor valor agregado, como ocurrió históricamente con la industria automotriz.
Para conseguirlo, planteó políticas que incorporen proveedores nacionales y fortalezcan la formación de ingenieros, además de impulsar nuevos clústeres productivos.
El principal obstáculo, añadió, es que las condiciones todavía no son suficientes, pues México enfrenta déficits de infraestructura hídrica, eléctrica y de transporte, además de rezagos en educación, conectividad y seguridad.
Infraestructura y talento, pendientes
Scotiabank planteó que el futuro de Norteamérica exige también una estrategia conjunta para garantizar energía abundante y competitiva, desarrollar minerales críticos, fortalecer las cadenas de semiconductores y definir reglas sobre almacenamiento, propiedad y uso de datos.
Para el banco, aprovechar plenamente el bloque requiere que México reduzca esos costos internos, replique los casos exitosos de coordinación entre gobiernos, empresas y universidades, y convierta su acceso privilegiado a Estados Unidos en una plataforma de crecimiento más amplia.
