Londres.- El gigante tecnológico Apple pagó 17.100 millones de dólares (más de 14.500 millones de euros) en impuestos a Irlanda en su último ejercicio fiscal, lo que representa alrededor de un 40 % de su total mundial de pago de tasas, según un documento presentado este viernes por la compañía estadounidense, desglosado por países.

El peso de Irlanda en la factura fiscal

Apple indicó que el pago a Irlanda era «significativamente mayor» al incluir los 13.000 millones de euros que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ordenó abonar al fabricante del iPhone en septiembre de 2024 en materia de impuestos atrasados.

Entonces, el tribunal consideró que Irlanda había concedido a Apple ayudas fiscales ilegales durante más de dos décadas, que resultaron en un tipo impositivo inferior al 1 %.

Vista de una tienda de Apple identificada por su cubo de cristal, en una noticia sobre el pago de 17.100 millones de dólares en impuestos a Irlanda tras un fallo del TJUE.

Apple pagó 43.200 millones de dólares en impuestos sobre la renta en todo el mundo durante el ejercicio fiscal que terminó en septiembre de 2025. De estos, los 17.100 millones pagados a Irlanda representan un 39,54 % del total.

El fallo europeo y el atractivo fiscal irlandés

Muchas multinacionales se han establecido en los últimos años en Irlanda por el bajo tipo impositivo que ofrece a las empresas, que en el caso de Apple fue del 13,8 % durante el periodo de doce meses, muy por debajo del porcentaje de impuestos pagados en otros países europeos.

De acuerdo con el medio irlandés Irish Independent, solo con el pago de impuestos de Apple a Irlanda en 2025 sería «casi suficiente» para cubrir todo el presupuesto del gasto en educación en el país; los costes previstos del proyecto del suburbano Metrolink de Dublín o seis hospitales infantiles nacionales.

La relación fiscal entre Apple e Irlanda tiene décadas de historia y ha estado en el centro de uno de los mayores litigios tributarios de la Unión Europea (UE). La compañía estadounidense mantiene una importante estructura empresarial en Irlanda, país que durante años ha sido elegido por numerosas multinacionales tecnológicas para concentrar parte de sus operaciones europeas.

El origen del conflicto se remonta a decisiones fiscales adoptadas por Irlanda en 1991 y 2007 relacionadas con dos empresas del grupo Apple: Apple Sales International (ASI) y Apple Operations Europe (AOE). Las autoridades irlandesas aprobaron métodos para determinar qué parte de los beneficios de esas compañías debía tributar en Irlanda.

En 2014, la Comisión Europea abrió una investigación sobre ese tratamiento fiscal. Dos años después, en agosto de 2016, concluyó que Irlanda había concedido a Apple ventajas fiscales selectivas e ilegales, incompatibles con las normas europeas sobre ayudas estatales.

Según la Comisión, el sistema permitió que una parte importante de los beneficios generados por Apple fuera atribuida a sedes administrativas que no estaban sujetas a tributación efectiva.

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