Sherry Turkle asegura que las aplicaciones están incrementando la pérdida de la “comunicación” al convertir las interacciones humanas en una interactividad entre usuarios y no entre personas.

REDACCIÓN.- La globalización y el impacto que ha tenido Internet en esta, ha hecho que las personas se pueden acercar, por medio de la virtualidad, sin necesidad de tener contacto físico alguno o siquiera escuchar sus voces.

La aparición de los smartphones, a mediados de la primera década de este siglo, hizo que los seres humanos encontrarán una nueva forma de interactuar entre ellos mismos, con las aplicaciones de mensajería como protagonistas. El simple hecho de “textear” un mensaje causó una revolución con muy pocos precedentes en la historia de las conversaciones humanas, pues ya no es necesario siquiera ver o escuchar a las personas para poderse comunicar con ellas.

Por supuesto, este es un fenómeno que se había observado antes con el envío de cartas y la inclusión del telégrafo y el código morse a finales del siglo XIX; sin embargo, la tecnología de los chats y los mensajes de texto representan un cambio nunca antes visto. En pocas palabras, se puede decir que los desarrolladores tomaron la sencillez de una carta y la inmediatez de un telégrafo para crear una tecnología en la que un mensaje se puede leer en cuestión de milésimas de segundo.

Ahora bien, la infoxicación (sobreexplotación de la información), derivada de dicha inmediatez, ha hecho que las personas empiecen a alejarse poco a poco de las conversaciones con otros seres humanos, originando así un estado de narcisismo social, en el que la interacción se ve más como un problema que como parte esencial de la existencia.

Histórica, social y antropológicamente, la comunicación humana se ha visto como una de las estructuras más importantes de cualquier sociedad. De las conversaciones es que los niños aprenden a hablar y es de estas mismas que los adultos aprenden a cooperar dentro de un grupo social. Sin comunicación, la interacción humana es casi nula y esto es algo que, según los expertos, la propagación y crecimiento de la virtualidad se va robando de a poco.

Por medio de su estudio “Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age” (“Recuperar la conversación: el poder de hablar en la era digital”, en español), Sherry Turkle, académica experta de los medios de comunicación, asegura que las nuevas tecnologías están colaborando a la pérdida de la “comunicación” al convertir las interacciones humanas en una interactividad entre usuarios y no entre personas.

Según la experta, aunque parezca que el ser humano vive una época en la que existe un sinfín de formas de comunicarse, lo cierto es que estos medios se han transformado poco a poco en herramientas de información y no de conversación.

En muchas ocasiones se ha pensado que las aplicaciones de mensajería han colaborado al acercamiento de las personas, ya que pueden conectar a una u otra por medio de mensajes de texto que a la postre pueden ser o no leídos. Es decir, aunque las nuevas tecnologías pueden ser una gran herramienta para la comunicación, lo cierto es que actualmente dicha comunicación se ha visto fracturada por un medio que permite a las personas decidir si quieren o no participar de la “conversación” inerte que yace en el chat de un celular. No es lo mismo conversar con una persona cara a cara, que intentar llevar un diálogo con un usuario al que le es más importante sus afanes diarios que responder casi de inmediato un “Hola” de alguien más.

En pocas palabras, y según Turkle, la distancia y la virtualidad están enfriando poco a poco a las personas, considerando como conversación una serie de mensajes que no contemplan para nada el núcleo de la comunicación: la interacción humana y la cooperación social que nace de esta.

Fuente: Infobae