Samsung (fuente externa).

SEÚL.- Casi un centenar de cines de Corea del Sur exhibirán desde hoy un polémico filme sobre la batalla legal de un padre contra la multinacional Samsung Electronics, a la que culpa de la muerte de su hija por leucemia.

Titulada "Another Promise" ("Otra promesa"), en una sarcástica referencia a un eslogan publicitario local de Samsung, la película dirigida por Kim Tae-yun ha sido financiada íntegramente con las donaciones anónimas de siete mil ciudadanos.

La cinta, que se estrenó hoy en un total de 91 salas en todo el país, relata la historia de Hwang Sang-gi, un taxista del noreste del país cuya hija Yu-mi falleció de una inusual leucemia en 2007, cinco años después de comenzar a trabajar en una de las plantas de semiconductores de Samsung.

Convencido de que la enfermedad de su hija estaba directamente relacionada con la manipulación de peligrosos productos químicos en la planta, este "padre coraje" surcoreano dedicó todas sus fuerzas y sus limitados recursos a luchar contra el conglomerado más poderoso del país.

Tras rechazar importantes ofertas económicas de Samsung a cambio de abandonar la causa, Hwang vio recompensados sus esfuerzos en 2011.

Entonces un tribunal declaró a Samsung Electronics responsable de la muerte de Yu-mi y de otro empleado, y ordenó a una agencia de pensiones estatal a pagar una indemnización a sus familiares.

Más recientemente, el pasado octubre, un juzgado de Seúl señaló a la multinacional como responsable de la muerte de otra joven de 29 años por leucemia en 2009.

Samsung Electronics siempre ha mantenido que los estudios epidemiológicos contratados por la propia empresa -aunque asegura que son independientes- no muestran correspondencia entre el trabajo en sus plantas y los casos de cáncer diagnosticados a sus trabajadores.

Sin embargo, a finales de 2012 la asociación de defensa de los afectados cifró en 160 las víctimas directas -entre ellas 60 fallecidos- y en 2013 comenzó a negociar posibles indemnizaciones con Samsung, sin que la compañía cambiara su postura de no reconocer responsabilidad alguna en los hechos.

Desde hace seis años, trabajadores, familiares y organizaciones civiles han presentado batalla a Samsung mediante conferencias de prensa, acciones judiciales e incluso libros para tratar de demostrar la peligrosidad de los entornos laborales del gigante de la electrónica.