REDACCIÓN INTERNACIONAL.- El martes pasado  saltó el bombazo en los mercados de que  'la web' de la influyente agencia Bloomberg informaba que Twitter iba a ser adquirida por US$ 30.000 millones. Los inversores se volvieron locos y las acciones de la red social se dispararon. Sólo había un problema: la web que dio la noticia era falsa.

La cotización se disparaba más de un 8%, cuando momentos antes la subida de la compañía era de poco más de dos puntos porcentuales.

Minutos después, Bloomberg se enteró de lo que estaba sucediendo y aseguró que no era responsable de la información.

Agentes financieros de sueldos imponentes y prestigiosos títulos universitarios no se dieron cuenta de que la noticia se había publicado en una web idéntica a la de Bloomberg en aspecto, pero con una sutil diferencia: su nombre.

La página era Bloomberg.markets, un dominio registrado en Panamá, no Bloomberg.com, que es la genuina.

Los rápidos inversores que tomaron posiciones para beneficiarse de la operación tuvieron que deshacerse de las mismas.

La cotización volvió así a los parámetros normales.

Fuente: BBC Mundo.com