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“Tener Fe”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores. Esperando tanto Ustedes como sus familias se encuentren bien con el favor de Dios.

En infinidad de ocasiones, nosotros creemos que los milagros suceden así porque si. Yo soy un ferviente creedor de los milagros. Creo que Dios nos pone en nuestro camino personas que nos pueden ayudar y nos ayudan, eso es un milagro. El que un niño nazca sano y perfecto, eso es un milagro. Lo que a nosotros nos sucede diariamente, esos son milagros. Lo que pasa es que nosotros queremos ver los grandes MILAGRASOS, casas volando, que mi hijo se cure inmediatamente de un cáncer, ostias consagradas volando dentro de la iglesia y así muchas otras cosas más. El ser humano, no nos hemos dado cuenta que para que los milagros existan, tenemos que tener FE. Cristo mismo lo dijo en varias ocasiones: Hijo mió, tu fe te ha sanado. Lo que pasa es que nosotros no tenemos FE, pero queremos que los milagros se nos den.

Cuenta esta historia lo siguiente: Una pequeña niña fue a su habitación y sacó un frasco que estaba escondido en su closet. Esparció su contenido en el suelo y contó con cuidado, Tres veces, incluso, el total fue contado a la perfección. No había cabida a errores. Con cuidado regresó las monedas al frasco y cerrando la tapa, ella salió sigilosamente por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta una farmacia Rexall, que tenía un gran signo de jefe indio sobre la puerta. Ella esperó pacientemente a que el farmacéutico le prestara atención, pero estaba muy ocupado por el momento. Tere movió sus pies para rechinar sus zapatos. Nada. Se aclaró la garganta lo más fuerte que pudo. No sirvió de nada, finalmente tomó 25 centavos del frasco y tocó en el mostrador de cristal. Con eso fue suficiente. ¿Y que es lo que quieres? Le preguntó el farmacéutico con tono de disgusto en la voz. Estoy hablando con mi hermano que viene a Chicago y no lo he visto en años, le dijo el farmacéutico. Bueno, quiero hablarle acerca de mi hermano. Tere le contestó con el mismo tono de impaciencia. El está realmente muy enfermo, y quiero comprar un milagro. Perdón, dijo el farmacéutico. Su nombre es Andrés y algo malo ha estado creciendo en su cabeza y mi papi dice que solo un milagro puede salvarlo, ahora dígame, cuanto cuesta un milagro. Nosotros no vendemos milagros aquí chiquita. Lo siento pero no puedo ayudarte, dijo el farmacéutico, con voz más suave. Oiga señor, tengo dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré lo que falte. Solo dígame cuanto cuesta. El hermano del farmacéutico un hombre muy bien vestido, que había entrado en la farmacia y esta oyendo la conversación, intervino y le pregunto a la niñita. ¿Que clase de milagro necesita tu hermanito? No se replicó Tere, con los ojos muy abiertos. Yo solo se que está muy enfermo y necesita y mi mama dice que necesita una operación. Pero mi papa no puede pagarla, por eso quiero usar mi dinero. Cuanto tienes le pregunto el hombre, un dólar con once centavos, contesto Tere, apenas audible, ese es todo el dinero que tengo, pero puedo conseguir más si es necesario. Bueno, que coincidencia, sonrió el hombre. Un dólar y once centavos, el precio exacto para un milagro para tu hermanito Andrés. El tomó el dinero en su mano y con la otra sostuvo la manita de la niña enguantada de la niña y le dijo. Llévame a donde vives, quiero ver a tu hermanito y conocer a tus padres. Veamos si tengo el milagro que necesitas. Eso hombre bien vestido era el Dr. Carlton Ármstrong, un cirujano especializado en neuro-cirugía. La operación fue completamente gratis y sin cargo alguno por su estancia en el hospital, hasta que Andrés regreso sano a casa. Mami y papi comentaron felices de la cadena de eventos que les trajo a todo esto. Esa cirugía, susurraba su madre,  fue un milagro real. ¿Ya me imagino cuanto podría costar?  Tere sonrió. Ella sabía exactamente cuanto costaba un milagro, un dólar con once centavos, más la fe de una chiquilla.

Mis amigos, en nuestras vidas nunca sabemos cuantos milagros vamos a necesitar. Un milagro no es la suspensión de una ley natural sino la implementación de una ley superior. Hay que tener fe para ver los milagros.

Termino con los Versículos del 50 al 52 segun San Marcos, Capitulo 10 que dicen: El ciego arrojo su capa, y dando un salto se acercó a Jesús que le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti? El ciego le contestó: Maestro quiero recobrar la vista. Jesús le contestó: Puedes irte, por tu fe has sido sanado. En aquel mismo instante el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús por el camino.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

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Comentarios

Me gusta mucho su escrito. Muy buen ejemplo para nosotros los dominicanos que siempre andamos apurados y no queremos ayudar a nadie porque estamos de prisa. Muchas Gracia y que Dios le cuide siempre.
Nosotros los seres humanos creemos que Dios es un mago y queremos que los milagros se nos den aun no teniendo fe. Hay que tener fe, para obtener los milagros. Muy bonito y enriquecedor su escrito.
Sr. Ray cuantas veces recibimos un milagro de Dios y creemos que fue la suerte . Yo recibi un milagro y usted lo sabe. Dios ama a sus hijos y nos ayuda si tenemos FE, no necesitamos ni el $1.11 Carlos

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