Ya pasó un mes de la tragedia del siglo. Todavía el dolor se siente como ese 8 de abril. Las familias afectadas piden a gritos solidaridad y que no olvidemos su sufrimiento. Es lo menos que podemos hacer por ellas.
Ya pasó un mes de la tragedia del siglo. Todavía el dolor se siente como ese 8 de abril. Las familias afectadas piden a gritos solidaridad y que no olvidemos su sufrimiento. Es lo menos que podemos hacer por ellas.
Colombia cuenta sus muertos esta semana. Venezuela sigue contando los suyos desde junio. Dos terremotos, un mismo Caribe, una misma advertencia repetida: RD está sobre una falla sísmica que los expertos llevan décadas señalando. Mientras los edificios caían en Cali y Manizales, aquí seguimos midiendo la preparación nacional en folletos y sin auditoría de edificaciones. La geología no negocia con la desidia institucional. ¿Necesitamos ver caer un edificio dominicano para descubrir que no teníamos plan?
10 agosto 2026