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UASD: ¿Quiénes son los vándalos?

Narciso Isa Conde.

Los ingresos totales de la UASD ascienden a unos 4,600 millones de pesos, de los cuales el 91% corresponden a asignaciones del gobierno y el 9% a ingresos propios de la UASD a través de prestaciones de servicios y empresas de la academia.

El 77% de los gastos corresponden a sueldos y salarios de personal docente y de un hipertrofiado aparato administrativo cargado de botellas y privilegios abusivos, producto de una “dictadura clientelita”, copiada de la prácticas gubernamentales y del partidismo tradicional.

El gasto del capital apenas asciende a unas 334 millones de pesos, de los cuales solo el 8.6% se destina a compra de maquinarias y equipos nuevos y a gastos en construcción; utilizando el 50.7% en préstamos privilegiados destinados a una clientela profesoral y burocrática.

Entre el ingreso total  y el gasto total se ha registrado un déficit de algo más de 200 millones.

Estos gobiernos corruptos, entre los cuales el actual merece una medalla especial, se resisten a cumplir con el 5% del presupuesto nacional que por ley le corresponde a la UASD y enriquecen al vapor a sus altos funcionarios con el dinero de los contribuyentes.

De los dineros que le corresponde a la UASD desvían grandes sumas hacia las universidades privadas, incluyendo las católicas (que hacen negocio con la educación),  y además construyen obras sobrevaluadas en el recinto académico para favorecer testaferros del robo tipo Félix Bautista al tiempo que se lo descuentan a la academia de lo programado en el presupuesto nacional.

Este gobierno generalmente ha entregado solo alrededor de la mitad de lo que la ley establece y las autoridades de las UASD en lugar de enfrentarlo y de movilizar la familia universitaria en todo el país para que se cumpla la ley, prefieren mantener estrangulado el desarrollo de la única universidad pública abierta a la sociedad, seguir mal manejando los precarios recursos asignados y aumentarle periódicamente las tarifas a la población estudiantil, penalizando económica sus familias, muchas de ellas con bajos ingresos.

Las autoridades uasdianas, aunque es su deber, no se atreven a enfrentar al gobierno y a este Estado corrupto y neoliberal, que asfixian la enseñanza pública y alientan -junto a la gran burguesía transnacional y local- todos los procesos de privatización de lo público y lo social; a la vez que optan por encubrir las modalidades de corrupción, derroches y privilegios presentes en la manera no transparente y anómala de administrar e invertir la de por sí precaria asignación oficial.

Por eso -quitándolo presión al gobierno y al poder establecido (observen las declaraciones de la Ministra de Educación Superior y del Cardenal, así como el posicionamiento del poder mediático)- en medio de un agudo déficit presupuestario se decidieron por imponerle al estudiantado un tarifazo inaceptable, que equivale a seguir privatizando lo público por la vía de la venta de servicios y operaciones administrativas que deben ser gratis; que previamente han sido cobrada a la sociedad a través de un oneroso sistema basado en el predominio de los impuestos al consumo.

Los/as estudiantes, unidos como hacía mucho tiempo no tenía lugar, iniciaron una protesta simbólica, ordenada, con tiendas de compañas ubicadas al frente de la rectoría. Sin un cuchillito, sin un revólver de mito, con canciones, conferencias, misas y paneles, solicitando un diálogo que nunca el rector aceptó, permanecieron tranquilo y en espera por muchos días

Entonces, las autoridades universitarias decidieron sorpresivamente, “sin ton ni son”, expulsar once dirigentes de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), algo parecido a cuando en 1964, en pleno gobierno golpista, el Consejo Universitario de entonces expulsó a todo el Comité Ejecutivo del gremio estudiantil por oponerse al diseño de una universidad elitista ¡Pura violencia!

Entonces, esa protesta estudiantil tranquila, pasiva, simbólica, debido a esa injustificada agresión de las autoridades, pasó de inmediato a ser activa: movilización, consignas, rechazo energético a la medida… como tenía que ser.

En esa situación los agresivos miembros de la “Seguridad de la UASD”, integrada en buena proporción por agentes encubiertos de órganos de inteligencia del Estado de comprobada cultura delincuencial, dispararon contra los estudiantes y organizaron una serie de desórdenes previamente planeados, incluida la destrucción de los equipos de música y sonido del movimiento estudiantil.

La dictadura mediática se encargó de presentar a la UASD como una supuesta “zona de guerra” en la que los estudiantes “secuestraban” y amenazaban de muerte a autoridades que previamente se habían negado a dialogar y exhibían, después del alevoso palo dado a los estudiantes, una cobardía inédita.

El rector pidió que las tropas especiales de la Policía Nacional (“topos”, swats”…) violaran el Fuero Universitario, ocuparan el recinto y como hordas salvajes asaltaran violentamente el local de la FED, golpeando y arrastrando por el suelo los estudiantes.

Como en tiempo de los “doce años”, entró en escena una Policía corrupta y asesina que nunca debió ser llamada a desplegar sus odios y su terror a instancia de autoridades de una universidad autónoma y con fuero. ¡Hecho realmente imperdonable!.

Como en aquellos tiempos pero ahora con el asedio neoliberal global, que asume un capital privado realmente rapaz, presto a engullírsela como presa cercada y apetecida.

La verdad es que protegiendo la corrupción y avanzando sinuosamente hacia privatización el rector y demás autoridades pisotearon el Fuero de la UASD.

¿Quiénes son los vándalos? Los Leonel, Félix Bautista, los generales criminales, los políticos y “académicos” neoliberales y corruptos…o los dirigentes de la FED.

La UASD tiene muchos estudiantes y profesores buenos, una parte de ellos brillante, tiene una historia de lucha y esfuerzos sin parangón en la historia de la educación nacional, cuenta como parte inseparable de la dignidad y el patrimonio colectivo de la Nación, que deben reaccionar para salvarla, independizarla, democratizarla, sanearla y renovarla nuevamente.

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