SAN CRISTÓBAL.– Pese al contingente policial desplegado durante el fin de semana, en el municipio de Cambita, Garabitos, fue ultimado Sandy Colón, conocido como El Mono, y otras dos personas resultaron heridas en un supuesto enfrentamiento entre bandas rivales.

De acuerdo con las autoridades, los departamentos investigativos trabajan en el levantamiento de pruebas para determinar cómo ocurrieron los hechos y las circunstancias que rodean el caso. Residentes de distintos sectores valoraron los operativos de seguridad, aunque denunciaron que la situación sigue siendo tensa por la presencia de presuntos narcotraficantes.

Desde el viernes hasta el domingo, los agentes policiales realizaron operativos y chequeos en sectores como Pueblo Nuevo, Lavapiés y Sainaguá, donde depuraron a más de 50 personas, resultando cuatro detenidas. También fueron registradas más de 100 motocicletas durante las intervenciones preventivas.

El vocero de la Policía explicó que las depuraciones consisten en verificar si los ciudadanos tienen antecedentes o procesos pendientes con la justicia.

Por su parte, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ejecutó 10 allanamientos contra el microtráfico, ocupando 124 gramos de presunta cocaína, 313 de marihuana y 24 porciones de una sustancia rocosa, presumiblemente crack, equivalente a 6.4 gramos.

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También se incautaron seis teléfonos celulares, una radio de comunicación, dos pistolas calibre 9 milímetros con sus cargadores y una escopeta calibre 12 con un cartucho.

Según informó la Policía Nacional, los agentes continuarán desplegándose en los diferentes sectores de San Cristóbal para fortalecer la prevención y garantizar la seguridad ciudadana.

Preocupación entre los residentes

Los moradores expresaron que, pese a los operativos, aún sienten temor de salir de noche por los constantes enfrentamientos entre grupos delictivos. «Aquí se escuchan tiros a cualquier hora, y uno no sabe si va a regresar a casa. Vivimos con miedo», expresó una comerciante de la zona, quien pidió mayor presencia policial permanente.

  • Líderes comunitarios hicieron un llamado urgente a las autoridades municipales y al Ministerio Público para que refuercen la vigilancia y desarrollen programas sociales que alejen a los jóvenes de la delincuencia.

«No basta con apresar a los que tiran tiros, hay que dar oportunidades, educación y empleo para que no sigamos perdiendo vidas«, advirtió uno de los dirigentes barriales.