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Un emocionado adiós a doña Minucha

Un emocionado adiós a doña Minucha
Rafael Chaljub Mejía

Hubo una época en que el Cibao no estaba completo si no escuchaba el noticiario La Situación Mundial. Lo producían por Ondas del Yaque, de Santiago, dos excelentes locutores, Ramón de Luna y Minucha. Además de las informaciones que se servían en un tiempo en que los medios de comunicación no eran tan abundantes como ahora, se podía disfrutar de un cuadro humano hermosísimo. Don Ramón y doña Minucha eran esposos y sus voces hacían un contraste muy armonioso. A la voz redonda y llena del primero, le acompañaba la voz tierna y suave de Minucha.

Don Ramón era famoso desde los comienzos de los años cincuenta, cuando narraba los juegos de la pelota profesional. Una voz inconfundible,  sin afectación ni artificialidades, espontánea y pura, y la gente con solo oírlo hablar fuera del aire lo identificaba sin dificultad.

Ella ganó celebridad en La Situación Mundial. Su popularidad era enorme, y el pueblo la quería sin haberla visto nunca. Entonces Filomena Teresa Pezzotti perdió su nombre, y lo que empezó como un apodo cariñoso, se convirtió en una insustituible señal de identidad, Minucha. Junto a toda la carga humana que irradiaba esa pareja, estaban el temple y la valentía con que enfrentaban su compromiso con la lucha por la democracia, a pesar de que muchas veces lo hacían a riesgo de su libertad y hasta su vida y del sosiego de su hogar.

La Situación Mundial fue un canal por el cual se expresó la voz del pueblo cuando la represión intentó sofocarla; por ahí los perseguidos clamaron por su vida, los presos políticos por su libertad y los atropellados gritaron por justicia. Eran los días difíciles de la dictadura balaguerista de los doce años, y si hay una deuda impagable es esa que la causa democrática tiene y tendrá siempre con doña Minucha y don Ramón.

El tiempo y los cambios sacaron del aire el legendario noticiero y después de una vida laboriosa, tras mucho tiempo recluida en su hogar, a los noventa y nueve años, Minucha perdió al fin, la batalla que todos perdemos contra la muerte. Vaya mi adiós emocionado, y a don Ramón la solidaridad sincera y la confianza en que al calor de sus seres queridos y de su pueblo, encuentre la fuerza suficiente para seguir viviendo con su Minucha de siempre en el recuerdo.

 

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