Un nuevo y certero modelo de diagnóstico para el prolapso uterino

Existe un tratamiento conservador que consiste en eliminar o minimizar los factores de riesgo, incluyendo la intervención sobre el estilo de vida.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- El prolapso uterino es una patología frecuente que puede afectar a mujeres de cualquier edad, en muchos casos tras embarazos y otros esfuerzos físicos, y que en casos graves puede llegar a presentar infección y ulceración del cuello uterino y las paredes vaginales.

También infecciones urinarias y otros síntomas debido a un cistocele (cuando se produce un descuelgue o prolapso de la pared vaginal anterior y una parte de la vejiga sobresale dentro de la vagina), o problemas de estreñimiento y hemorroides debido a un rectocele (cuando se produce un prolapso del recto).

La investigación, llevada a cabo en el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Nuestra Señora de Valme de Sevilla, supone un importante avance para la detección del prolapso, dadas las ventajas que ofrece la implantación de este modelo basado en una técnica de ecografía, tanto por su bajo coste económico como su fácil acceso para los servicios sanitarios de ginecología.

Sus responsables destacan el alto rendimiento de la técnica, la información en tiempo real que ofrece a profesionales y pacientes y el que facilita que se pueda estudiar cada caso de manera individualizada, adaptando así el diagnóstico a las características de cada paciente.

Los resultados de esta investigación han sido presentados en el 31º Congreso de la Sección de Ecografía Obstétrico-Ginecológica de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), en el que han participado casi 600 ginecólogos y especialistas en técnicas ecográficas de toda España.

En la investigación se analizaron 106 pacientes entre junio de 2018 y diciembre de 2022 que fueron seleccionadas para someterse a una cirugía correctora del suelo pélvico en su compartimento medio, y que se dividieron en dos grupos diferentes (66 con prolapso uterino y 40 con elongación cervical sin prolapso uterino).

“Dada la sencillez de este modelo, es un procedimiento de fácil utilización clínica en la consulta de ginecología que no precisa equipos ecográficos tridimensionales y que facilita mucho el trabajo de los profesionales sanitarios para el diagnóstico de esta patología”, han explicado los doctores José Antonio Sainz y José Antonio García Mejido, también del Hospital Virgen de Valme.

Además, este es el primer trabajo en España que aplica un software para el diagnóstico de la probabilidad del prolapso uterino utilizando la ecografía transperineal, lo que servirá para que los hospitales del país puedan ir incorporándola como una técnica segura y eficaz para determinar los posibles casos de prolapso uterino antes de que se produzcan en la paciente.

De acuerdo con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, alrededor de un 11,8% de las mujeres son intervenidas por prolapso genital a lo largo de su vida, lo que supone hasta el 30% de la cirugía mayor ginecológica en nuestro entorno.

Existe un tratamiento conservador que consiste en eliminar o minimizar los factores de riesgo, incluyendo la intervención sobre el estilo de vida. Cualquier pérdida de peso puede mejorar el prolapso en mujeres con sobrepeso u obesas.

También está el tratamiento hormonal local, si procede. y los ejercicios de la musculatura del suelo pélvico.

La rehabilitación es efectiva para reducir los síntomas de disfunción del suelo pélvico en mujeres con prolapso estadio del I-IIIl, pero no hay evidencia de que sea efectiva para reducir el prolapso severo.

Suele corresponder a un estadio II o superior. Se deben considerar las expectativas de la paciente con el tratamiento y los resultados obtenidos con las diferentes opciones quirúrgicas.

Los objetivos del tratamiento quirúrgico son:

1.- Obtener un buen resultado anatómico de forma que el síntoma principal (sensación de bulto genital) quede resuelto desde el punto de vista de la paciente.

2.- Procurar una mejoría de las disfunciones identificadas en el estudio preoperatorio y que por su naturaleza puedan ser corregidas quirúrgicamente.

3.- Aplicar medidas encaminadas a prevenir la recurrencia del síntoma de prolapso y la aparición de nuevas disfunciones.

Estos objetivos, concluye la citada sociedad médica, no siempre son alcanzables y dependen en gran medida de las características de la paciente y de la presencia de factores de riesgo de recidiva.