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Una Carta al Cielo

¿Podría Dios recibir una carta que alguien  le envíe desde la tierra al cielo?, es imposible que  eso ocurra, pero existe un mecanismo que nunca falla, que es la oración, y cuenta con un número telefónico, que está al alcance de todo el mundo, ubicado en la Biblia, marcando el 33:3 del libro de Jeremías: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”, lo que nos pone en contacto, de inmediato, con nuestro Creador.

Al respecto, traigo a colación la historia de un niño de ocho años de edad que se encontraba volando una cometa, le dio hilo e hilo y más hilo, la elevó lo más que pudo. Su intención era que la cometa se elevara lo más que pudiera hasta tocar el cielo. Soltó todo el hilo que tenía; pero los vientos fuertes de marzo hicieron que el hilo se partiera. La cometa comenzó a volar por el viento hasta perderse de los ojos del niño. La cometa voló hasta perder fuerza y comenzó a caer. La colorida cometa planeó y vino a parar en un árbol del patio de don Jerónimo. El peor lugar donde pudo caer.

Don Jerónimo era un viejo amargado, los años y las malas experiencias lo habían hecho así. Odiaba que los niños se acercaran a su patio. La gente del pueblo no se acercaba a su casa, todo le molestaba. Al ver la cometa enredada en su árbol salió furioso a bajarla con la intención de hacerla mil pedazos. Se subió al árbol más rápido que un gato, al viejo los años no le habían quitado la rapidez ni la fuerza. Cogió la cometa, la bajó, y cuando la agarró para romperla, encontró un sobre que estaba pegada a la cometa. Se acercó para ver lo que decía; y decía: Para mamita Al cielo:

El viejo entró a su casa, buscó sus espejuelos y comenzó a leerla, la carta decía: A mi mamá en el cielo 23 de marzo de 1985.

Mamita quería decirte que eres la mamá más linda del mundo. Cuando te fuiste nos hiciste mucha falta a mi hermanita y a mí.  A veces de noche lloro pensando en ti y me gustaría que estuvieras viva conmigo. Pero yo sé que estás con papito Dios. Mamita te pido que hables con papito Dios y le pidas que me deje ser un niño bueno. Pues yo sé que si soy un niño bueno y busco de él, cuando muera podre ir al cielo y volver a verte. Te doy gracias por enseñarme a buscar a Dios y el camino al cielo. Y espero que esta carta haya llegado al cielo y cuando yo vaya para allá la tengas guardada. Dile a papito Dios que está a tu lado que lo amo y que amo a Jesús. Te amo mamita… Te Ama: Ricky.

Don Jerónimo no pudo contener el deseo de llorar. Por primera vez en su vida aquel amargado viejo comenzó a llorar. “Que tonto he sido” “tantos años de sufrimientos y tantos años de dolor se reducen en nada”. “Yo un viejo rebelde, no entendía por qué mi mamá que tanto le servía a Dios se murió y nos dejó solos siendo tan jóvenes, y ahora después de viejo comprendo que si de veras amaba a mi mamá y la quiero volver a ver tengo que buscar de Dios”.

Al otro día aquel viejo por primera vez en su vida se asomó a una iglesia, entró y la gente del pueblo no podía creer que Don Jerónimo visitara la iglesia, porque todos sabían que era un viejo rebelde. Pero allí en aquella iglesia después del mensaje aceptó a Cristo y su vida de amargura pasó, sintió una alegría tan grande en su interior que jamás pudo explicar. Seis meses después Don Jerónimo partió con el Señor, de seguro aquella carta no cumplió con el plan del niño pero si con el plan de Dios. Ahora Don Jerónimo después de tantos años no le temía a la muerte, sino que sabía que la muerte lo re encontraría con su mamá.

Fuente: Reflexiones Cristianas.

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Comentarios

Excelente. Me conmovió la.carta del niño. A veces hay que ver las cosas con la.inocencia de un niño

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