Urgente: Errores calculados entre escobas y barrenderos

Tony Pérez.

No había que ser mago fino para advertir que las ironías de Hatuey De Camps respecto al presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas, serían dinamita suficiente para volar de una vez y por todas las compuertas que contenían los demonios en la principal organización opositora.

En su discurso radiotelevisado la noche del domingo 4 de marzo para justificar la alianza con el PRD, el presidente del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) cuestionó la experiencia mostrada por Vargas durante la convención que perdió el 6 de marzo de 2011, mientras volvía a atribuir la derrota frente a Hipólito Mejía a sus propios errores, y, al mostrar dos escobas, lo exhortaba a “barrer” hacia adentro.

Vargas, presidente del PRD hasta 2013, ha respondido de inmediato diciendo, en alusión a De Camps, que no es ni mensajero ni barrendero del comando de campaña de Mejía, y que no se subirá a una patana para gestionar votos en vista de lo ocurrido en las accidentadas primarias. Mejía le ha respondido que no le sorprende la reacción, por lo cual ya lo había sacado de su “line up”.

Ambos reaccionaron airados este 6 de marzo en el cementerio Cristo Redentor, durante un conflictivo homenaje (con tirijala de arreglos florales incluido) que rendían al líder de la organización opositora, José Francisco Peña Gómez, por el 75 aniversario de su nacimiento.

La incógnita a despejar de los implícitos del provocador discurso de De Camps, es si fue un desliz o una construcción fríamente calculada en connivencia con el candidato presidencial del partido blanco.

Y frente a esa alternativa, la segunda opción inclinaría la balanza, en tanto al orador nadie le supone la condición de mozalbete de la política que gasta balas necesarias, sino un malicioso estratega, irónico hasta el cuello, que se ha forjado en ambientes hostiles desde sus tiempos de estudiante universitario.

Integrado a la dirección política del comando nacional de campaña de Mejía (el mismo que lo expulsó en 2004), es probable que el presidente del PRSD y ex presidente del PRD acordaran que sería menos dañino romper ahora con Vargas que hacerlo en los días cercanos a las presidenciales del 20 de mayo. Ruptura que, a la vez, serviría de carnada envenenada para probar si un Vargas desesperado renuncia o por lo menos anuncia su apoyo a Danilo Medina, lo cual sería un soporte ideal para minarle su militancia.

Aunque Hipólito siempre ha subestimado en público la importancia electoral de los varguistas, tal vez Hatuey piense lo contrario frente a un presidente del partido que maneja mucho dinero y posee cuadros dirigenciales en todo el país, lo cual le permitiría, si quisiera, sangrar las bases perredeístas en beneficio del oficialista Partido de la Liberación Dominicana.

Para una decisión de tal envergadura, más allá de escobas, barrenderos y patanas, De Camps debió convencerse –y luego convencer a Mejía– sobre la imposibilidad de salvar diferencias con Vargas, por lo menos en lo que resta de campaña.

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