Urgente: Vuelta del Caimán, icono de falta de voluntad por el sur profundo

Tony Pérez.

En una valla gigante, full color, emplazada al lado del puente a medio construir en Vuelta del Caimán, aparece con buen ánimo el senador por Pedernales, Dionis Sánchez, susurrándole al Presidente Leonel Fernández. El texto de anclaje resalta el agradecimiento al mandatario por haber cumplido su promesa.

Pero resulta que la abandonada infraestructura sobre el paso entre Barahona y la fronteriza Pedernales, no solo está ruinosa y a medio talle sino que compite con más posibilidades de éxito por el record en tiempo de abandono, que Félix Sánchez y Luguelín Santos cuando han corrido en los olímpicos de Londres.

Se trata de un puentecito barato, pero imprescindible, que el Gobierno debió construir días después del huracán Georges, ocurrido el 22 de septiembre de 1998. Es decir, hace 14 años que los tres gobiernos presididos por Fernández (1996, 2004 y 2008) y el de Hipólito Mejía (2000), debieron cumplir con su deber.

El Ministerio de Obras Públicas siempre apela al disco rayado de la demagogia para justificar tal desvergüenza. Desvergüenza que es mayor si se descubre que ese medio puente, irresponsablemente abandonado, es solo la puntita visible de un gran problema: el empobrecimiento generalizado en la región y el abandono de su principal vía de comunicación.

La carretera Barahona-Pedernal mide 124 kilómetros. Es sinuosa, estrecha, incumple con exigencias mínimas de ingeniería como los peraltes o inclinaciones que permitan un desplazamiento más seguro, y para colmo está plagada de hoyos mientras los árboles en sus laterales a menudo amenazan con tragársela por falta de poda.

Las autoridades no solo se han olvidado de la urgencia de construir una nueva, como demanda el cacareado desarrollo turístico que, al parecer, por la falta de acciones oficiales, habría de caernos del cielo. Allí, donde a cada metro aparece una patana cargada con los productos y subproductos de la empobrecedora Cementos Andino, las autoridades no han puesto ni una pulgada de asfalto para aliviar las múltiples heridas en todo el trayecto.

No han demostrado voluntad para esto; tampoco para nada que implique desarrollo, quién sabe si por indolencia o por burla… o por intereses. No creo el cuento de que sea por falta de dinero, pues se trata de una obrita que podrían edificar con una mínima dosis de “las ganancias” de un funcionario corrupto. Cuesta menos que el merecido regalo que, como acto de Relaciones Públicas, le darán a nuestras estrellas olímpicas (6 y 10 millones de pesos).

Una muestra de carencia de voluntad por el sur es la cadena de inauguraciones de grandes obras montada por el Presidente al echarse las palomas. Sobre todo, las carreteras del este de la República; son amplias, seguras, hermosas… Mega-obras que se han chupado miles de millones dólares, y que celebro como los habitante de las provincias beneficiarias.

El pastel, como se ve a leguas, ha sido muy mal repartido. En desmedro del sur profundo, como siempre.

Como pedernalense y periodista, desde 1996, lo único que le he pedido a mi ex profesor y presidente de la República, Leonel Fernández, es atención para la región; disminución de la onerosa deuda acumulada en salud, educación, empleos… pobreza.  He votado por él cuantas veces ha sido posible, como lo he hecho por Danilo Medina y Margarita Cedeño, actual primera dama. He pagado caro por ello pues muchos se apresuran a ubicarme entre  los neoricos del periodismo ilícito, y eso es lo menos abusivo que me han echado encima.

He votado por él, ansioso de ver cambios en mi región; cambios que, sin embargo, no he visto. Y eso me apena y me enfurece. Pena, por él, que fue un hijo de Machepa y debe conocer la dureza de la marginación; furia, porque ni me imaginé el desengaño.

tonypedernales@yahoo.com.ar