Con los cada vez más prolongados tapones en el Gran Santo Domingo, vendedores ambulantes inundan los elevados, que pese a la prohibición desafían el peligro, sin que las autoridades los puedan controlar.
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Con los cada vez más prolongados tapones en el Gran Santo Domingo, vendedores ambulantes inundan los elevados, que pese a la prohibición desafían el peligro, sin que las autoridades los puedan controlar.
El FMI aplaude. El Banco Central celebra. El Gobierno sonríe para la foto. Pero en el barrio, la nevera está caliente porque la luz no llega. La canasta sube, el bolsillo baja, y la resiliencia que tanto destacan los técnicos del Fondo no se come ni se paga en el colmado. La economía dominicana crece, dicen. ¿Para quién?
8 junio 2026