Santo Domingo.– Venezolanos residentes en República Dominicana valoraron positivamente la decisión del Gobierno dominicano de autorizar a Estados Unidos el uso de espacios restringidos en la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas, como parte de las operaciones contra el narcotráfico en el Caribe, especialmente en Venezuela.
- La medida, según expresan, representa un rayo de esperanza ante la crisis política y social que atraviesa su país, y también un posible avance hacia un cambio democrático.
Los migrantes consultados afirman que en la actualidad enfrentan múltiples dificultades para realizar trámites consulares en la embajada venezolana en Santo Domingo, como la solicitud de documentos, renovación de pasaportes y permisos de viaje, lo que describen como «un castigo» que complica aún más su permanencia legal en el país.
Estados Unidos utilizará estas instalaciones dominicanas para reforzar la lucha contra las redes de narcotráfico que operan en el Caribe. La administración estadounidense ha señalado como objetivo desarticular el denominado «cártel de los soles«, estructura en la que según sus acusaciones participa Nicolás Maduro.
Por esta razón, algunos venezolanos en territorio dominicano aseguran ver con buenos ojos el respaldo de República Dominicana a estas acciones.
Klever Correa, representante en el país de María Corina Machado, consideró que esta medida acerca a Venezuela a un nuevo rumbo: «Venezuela se aproxima a un gobierno democrático, que junto a Edmundo González y María Corina Machado logremos reconstruir la Venezuela que vivimos hace años».
En la misma línea, Alejandro Gómez, de la Pastoral Católica de Venezolanos, destacó la importancia de frenar las estructuras criminales que operan en su país:
Por su parte, Hugo Sánchez, director del periódico Globalízate, expresó el deseo colectivo de un retorno a la estabilidad democrática:
El gobierno de Nicolás Maduro reaccionó rechazando la autorización otorgada por el presidente Luis Abinader a las autoridades estadounidenses, considerándola una injerencia que afecta la soberanía venezolana.
Una luz al final del túnel
Para los miles de venezolanos radicados en República Dominicana, esta cooperación bilateral representa un posible punto de inflexión en la crisis que vive su país y abre, aseguran, una «luz en el camino» hacia el fin del régimen de Nicolás Maduro y el inicio de una nueva etapa democrática.
