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Vía Contraria: Crisis de honestidad

Vía Contraria: Crisis de honestidad
Víctor Bautista
Víctor Bautista.

Víctor Bautista.

Aunque parezca mentira, hay un punto de convergencia entre los mercenarios de la comunicación y el periodismo ejercido por sujetos que se autodenominan incorruptibles, pero que son fundamentalistas, febriles buscadores de rating a toda costa y oficiantes de la verdad sin contrastes.

La primera figura –que pone precio a cada palabra- se asienta en el infundio, la extorsión, el chantaje, la injuria impune y hasta en la fantasía, proyectada como hecho concreto, para matar reputaciones, desacreditar procesos y formar estados de opinión retorcidos.

No tiene miramientos para instalar circos desde los espacios en que se ubica ni para funcionar como sultán del miedo, gracias una sociedad en las que existen muchas colas para pisar en los negocios, la política, pero también en términos personales.

La segunda figura –que se proyecta pulcra, ética, adversa al cobro de peajes e impenetrable para quienes compran complicidades- es, sin embargo, obsesiva, centrada en sí misma, ególatra y perseguidora de aplausos.

Constituye una suerte de actor con gran capacidad histriónica, que halla un placer orgásmico en los altos niveles de audiencia y para eso aplica la filosofía de que el fin justifica los medios. Por eso, detecta e identifica bien los temas seductores para el populacho iletrado o la horda de analfabetas funcionales incapaz de discernir.

En ese contexto, su línea es construir la verdad desde su percepción, a veces engañando al público que le cree ciegamente y propiciando –como dijo una vez José Israel Cuello- “una muerte adjetivada” y  disparando discursos “epitetosos y epitetantes” contra su carnada, cuidadosamente elegida para pescar seguidores incautos.

Estamos también ante un criminal de la opinión pública que sepulta la buena fama de cualquiera para subir sobre los despojos la bandera de su ego. Este personaje, que vive de la crisis de honestidad, rehúye basarse en la fuerza del dato y en la comprobación de los hechos, dos factores que le confieren seriedad al periodismo. Al fin y al cabo son la misma vaina.

Víctor Bautista

Twitter: @viktorbautista/e-mail: [email protected]

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