Temer, que se ha mantenido en la sombra desde que la Cámara de Diputados inició los trámites para someter a Rousseff a un juicio político con fines de destitución, decidió usar su cuenta en Twitter para salirle el paso a diferentes rumores que lo colocan como protagonista de un supuesto complot contra la jefe de Estado.
«No pueden decir que yo podría interferir en un proceso judicial que es impulsado por el Ministerio Público. Eso jamás lo haría», aseguró Temer en una serie de mensajes que publicó en la red social para abordar diferentes rumores que citan su nombre.
La aclaración se produjo ante las versiones de que Temer, el primero en la línea de sucesión en caso de que Rousseff sea destituida por el Congreso o renuncie, habría llegado a un acuerdo para frenar la investigación de las corruptelas en el caso Petrobras a cambio de que los parlamentarios lo ayuden a llegar al poder.
Varios de los diputados que tendrán que decidir si el Congreso le abre un juicio político a la jefe de Estado para apartarla del poder son acusados de haber recibido sobornos de las empresas que montaron una red de corrupción para desviar los recursos de Petrobras.
«Dejo claro con mucho énfasis que soy muy respetuoso de las instituciones y que, por tanto, jamás intentaría influir en otro poder», indicó.
«En el país cada uno cumple su función. He dicho que nosotros, bien sea Ejecutivo, Legislativo o Judicial, tan solo estamos ejerciendo el poder, pero que el poder no es nuestro sino del pueblo», agregó el vicepresidente.
Temer recordó que como miembro de la Asamblea Constituyente que redactó la Carga Magna de 1998 y como diputado especialista en derecho constitucional ayudó a estructurar las instituciones de Brasil y que, por esa razón, jamás haría algo para debilitarlas.
El vicepresidente también salió al paso de las versiones según las cuales ha tenido reuniones con dirigentes de varios partidos, principalmente de la oposición, para definir el Gabinete con el que gobernaría en caso de que tenga que asumir la Presidencia.
«Me buscan mucho pero no trato de ese asunto», afirmó al referirse a las versiones de que «estaría negociando cargos, recibiendo parlamentarios y partidos para negociar cargos».
Además de ser el primero en la línea de sucesión, Temer es presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la mayor fuerza electoral del país y que esta semana decidió abandonar la coalición oficialista, en la que era la principal columna de sustentación del Gobierno en el Congreso.
Además de salir de la coalición que sustenta a Rousseff, el PMDB ordenó que sus afiliados entreguen los cargos que ejercen en el Gobierno, incluyendo seis ministerios.
«No trato siquiera del asunto de lo que pueda o no pueda ocurrir», dijo el vicepresidente al referirse a la grave crisis que vive el país con la inminencia de que Rousseff sea sometida a un juicio político destituyente.
El expresidente Fernando Henrique Cardoso también le salió hoy al paso a las versiones según las cuales los partidos que impulsan el juicio político contra Rousseff tan solo quieren apartarla de la Presidencia para poder frenar la investigación de las corruptelas en Petrobras.
Cardoso aseguró que la oposición debe pensar en el futuro del país y acordar un Gobierno de unidad nacional tras la posible destitución de Rousseff, pero aclaró que «el precio de ese acuerdo no puede ser acabar con la Lava Jato», en referencia al proceso que investiga los millonarios desvíos en la petrolera estatal.