Diseñadora australiana Katie Perry gana su disputa de marca contra la cantante Katy Perry

La diseñadora australiana Katie Perry ganó un litigio contra Katy Perry por el uso de su marca, tras una disputa que comenzó en 2009.

 La diseñadora australiana Katie Perry ganó este miércoles en el Tribunal Superior de Australia su batalla legal contra la estrella del pop estadounidense Katy Perry en un litigio por el uso de su marca registrada que se remonta a más de una década.

Inicio del conflicto

La disputa comenzó en 2009, cuando la artista estadounidense se preparaba para su gira australiana «Hello Katy». Katie Perry, que comercializa prendas bajo su nombre de nacimiento, alegó entonces que la venta de productos promocionales de la cantante, como ropa, calzado y sombreros, infringía su marca registrada en Australia.

El caso tomó nuevo impulso en 2019, cuando la diseñadora llevó el conflicto ante el Tribunal Federal al sostener que los productos vendidos durante las giras de la cantante vulneraban sus derechos de propiedad intelectual.

Decisiones judiciales

El litigio giró en torno a quién tenía derecho a comercializar ropa bajo los nombres Katie Perry o Katy Perry. La cantante, cuyo nombre real es Katheryn Elizabeth Hudson, adoptó su nombre artístico alrededor de 2001.

Durante el proceso judicial se expuso que la diseñadora solicitó registrar su marca sin conocer inicialmente a la cantante. Según el tribunal, supo de su existencia más tarde tras escuchar la canción ‘I Kissed a Girl‘, que lanzó a la fama a la artista.

Reversión en apelación

La diseñadora ganó inicialmente el caso en el Tribunal Federal, aunque la decisión fue revertida en apelación, donde los jueces consideraron que la cantante ya tenía una reputación consolidada en Australia antes de que se estableciera la marca de ropa y que el registro incluso podía ser cancelado.

Los abogados de la cantante argumentaron ante el Tribunal Superior que el nombre artístico Katy Perry no podía separarse de la reputación comercial asociada a él.

Sin embargo, el máximo tribunal concluyó hoy que el uso de la marca por parte de la diseñadora en prendas de vestir no era engañoso ni susceptible de causar confusión en el mercado australiano. El tribunal también ordenó que los costes del proceso fueran asumidos por la cantante.

Impacto del caso

El caso se ha convertido en uno de los litigios más conocidos en Australia sobre colisión de marcas entre figuras públicas y empresas, en un contexto de creciente disputa legal por el uso comercial de nombres asociados a celebridades.

En los últimos años se han registrado conflictos similares, como el del rapero estadounidense Eminem, cuyo nombre real es Marshall B. Mathers III, que inició acciones legales contra la empresa australiana Swim Shady, dedicada a la fabricación de productos de playa, al considerar que el nombre crea una falsa asociación con su alter ego Slim Shady.

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