Madrid, 9 jun (EFE).- La fotógrafa española Bego Antón da una nueva vida a su exposición ‘Everybody Loves to Cha Cha Cha’ en la Casa de América en Madrid, donde muestra el «mundo mágico» que une a mujeres estadounidenses con sus perros con la práctica del freestyle musical canino.
El proyecto fotográfico de Bego Antón (Bilbao, 1983) tomó forma por primera vez en 2015, cuando descubrió una modalidad poco conocida, como es el freestyle musical canino, un deporte en el que mujeres y sus perros bailan al ritmo de la música elegida por ambos.
A mí me interesan estos mundos que son protagonizados por mujeres que están muy lejos de lo normativo y que es diferente al resto, que es raro. Creo que es una cualidad súper bonita y súper positiva», afirma Antón este martes en una entrevista con EFE en la Casa de América en Madrid, donde se podrá visitar la exposición entre el 10 de junio y el 30 de septiembre.
Once años después de su descubrimiento, la exposición vuelve a cobrar vida en el marco de PHotoESpaña 2026 y el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La muestra recupera «las imágenes de toda la vida del proyecto, que ya se había conocido con estas nuevas imágenes, que en realidad no se habían visto tanto», cuenta Antón.
Adentrándose en «un mundo mágico»
Antón se encontraba en una residencia de artistas en Nueva York cuando, «de casualidad», mientras investigaba sobre la relación contradictoria de los animales con los humanos, se topó con un vídeo en el que una mujer, Caroline, bailaba con su perro una canción de Grease mientras ella interpretaba a Olivia Newton-John y el animal a John Travolta.
La curiosidad por esta práctica llevó a la fotógrafa a plasmar en su obra «el vínculo que existe entre estas mujeres y sus perros».
Estas mujeres están humanizando a sus perros», pensaba Antón antes de emprender sus viajes por diferentes estados del país con cámara en mano.
Capturó historias desde Nueva York hasta Arizona, incluyendo «un viaje bastante loco a Nuevo México«.
Con el carrete lleno, Antón llegó a la conclusión de que todo lo que se imaginaba «en realidad era un prejuicio».
Cuando fui allá y las conocí, según iba pasando más tiempo con ellas, también me daba cuenta de que sucedía lo contrario: que se animalizaban por sus animales», relata la fotógrafa a EFE.
Fue en uno de esos viajes donde conoció a una de las protagonistas de sus fotografías, Carrie. Una mujer que baila con sus cinco perros y que le confesó a Antón que, cuando conoció a su marido, «él siempre iría en segundo lugar».
Gracias a estas historias, la fotógrafa ve en ellas «un ejemplo perfecto de la vinculación que existe cuando pasas tanto tiempo entrenando a un animal».
Sin embargo, la exposición no gira solamente en torno al baile, sino que Antón va más allá, fotografiando los detalles de sus hogares.
Quiero demostrar la realidad aquí de estas mujeres porque no puedo simplemente fotografiarlas a ellas. Me interesaron mucho esas casas porque yo me imaginaba sus casas como pequeños museos caninos. Esa obsesión la trasladan a su decoración», explica a EFE.
Para su carrera, estas fotografías marcaron un punto de inflexión y las describe como «un brazo muy amplio» de su obra, que descubre un nuevo mundo fantástico, como ya logró en otras ocasiones con las brujas del País Vasco o las niñas que hacen salto o doma sobre caballitos de madera.
Ahora estoy trabajando con sirenas», confiesa a EFE de cara a su próximo proyecto, del que todavía no puede revelar más información.
