Redacción Internacional.- Retrasar demasiado el almuerzo podría hacer que el conocido bajón de energía de la tarde sea aún más intenso.
Así lo señalaron nutricionistas consultados por la revista Parade, quienes explican que comer muy tarde puede provocar desajustes en el azúcar en sangre y dejar al organismo sin el combustible necesario durante una parte importante de la jornada.
Aunque el horario ideal puede variar según la rutina de cada persona, los especialistas recomiendan que, en quienes tienen jornadas laborales diurnas, el almuerzo no se retrase mucho más allá de las 2:00 o 3:00 de la tarde.
Johannah Katz, dietista de Consumer Health Digest, explicó que la disminución de energía después del mediodía forma parte del ritmo biológico normal. Sin embargo, señaló que un almuerzo tardío, insuficiente o basado principalmente en carbohidratos refinados puede intensificar esa sensación de fatiga.
El horario influye en la energía
Marjorie Nolan Cohn, directora clínica de Berry Street, destacó que el almuerzo desempeña un papel clave en el rendimiento de la segunda mitad del día, ya que ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre y reduce el riesgo de sufrir picos y caídas que afectan la concentración, el estado de ánimo y el apetito.
Por su parte, la dietista Jill McNutt indicó que cuando esta comida se retrasa demasiado pueden aparecer síntomas como cansancio, irritabilidad, temblores y una mayor tendencia a elegir alimentos poco saludables por el exceso de hambre.

Además, explicó que comer muy tarde también puede retrasar la cena y alterar la forma en que el organismo procesa los alimentos, ya que la sensibilidad a la insulina disminuye a medida que avanza el día.
Comer demasiado temprano tampoco es lo ideal
Los especialistas advierten que adelantar demasiado el almuerzo también puede tener consecuencias.
Katz señaló que, para quienes desayunan entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana, almorzar antes de las 11:00 puede generar un período demasiado largo hasta la cena, favoreciendo nuevamente la caída de energía durante la tarde.
No obstante, aclara que existen excepciones para personas con:
- Horarios laborales por turnos
- Mujeres embarazadas o en período de lactancia
- Personas con diabetes
- Quienes no desayunaron
La calidad del almuerzo también marca la diferencia
Además del horario, los expertos destacan que el contenido del plato influye directamente en la energía que se mantiene durante el resto del día.

Marjorie Nolan Cohn recomienda priorizar comidas que combinen proteínas, fibra y grasas saludables, ya que estos nutrientes ayudan a prolongar la saciedad y mantener estables los niveles de glucosa.
Entre las opciones sugeridas por las nutricionistas se encuentran:
- Un bol con pollo, salmón o legumbres, acompañado de verduras, arroz integral o quinoa y aguacate.
- Una tabla con huevos duros, hummus, pavo o salmón ahumado, vegetales, galletas integrales y frutos secos.
- Un sándwich abierto de ensalada de huevo preparada con yogur griego y aguacate sobre pan integral, acompañado de una ensalada.
Los especialistas coinciden en que mantener horarios regulares de alimentación y elegir comidas equilibradas puede contribuir a reducir la fatiga de la tarde y favorecer un mejor rendimiento físico y mental durante el día.
