Redacción Internacional.- Aunque el éxito suele acaparar la atención, los especialistas aseguran que las derrotas también desempeñan un papel clave en el crecimiento personal y profesional.

El psicólogo deportivo español Marc Bolufer sostiene que aprender a gestionar el fracaso ayuda a desarrollar resiliencia, mejorar el rendimiento y afrontar con mayor fortaleza los desafíos futuros.

La importancia de este aprendizaje queda reflejada en distintos estudios. Una investigación de la farmacéutica alemana Schwabe señala que el 70 % de los deportistas experimenta algún tipo de ansiedad a lo largo de su carrera. Además, Harvard Business Review indica que el 90 % de las personas consideradas exitosas atravesó fracasos importantes antes de alcanzar sus metas.

Por qué el fracaso resulta tan difícil de aceptar

Bolufer explica que la reacción emocional frente a una derrota tiene una base biológica. El sistema de recompensa del cerebro, regulado por la dopamina, responde a la expectativa de éxito y, cuando el resultado no es el esperado, puede provocar sentimientos de frustración, vergüenza o ira.

A esto se suma el llamado «sesgo de negatividad», un mecanismo que hace que las experiencias negativas tengan un mayor impacto emocional que los logros. Según el especialista, el problema surge cuando las personas no cuentan con herramientas para gestionar esas emociones y terminan negando el fracaso, culpando a otros o identificándose con la derrota.

También influye la presión social. En el deporte y en otros ámbitos, el reconocimiento suele centrarse únicamente en las victorias, mientras que el esfuerzo, la constancia y el aprendizaje pasan desapercibidos.

Cuatro pasos para convertir una derrota en aprendizaje

Los expertos en psicología deportiva recomiendan seguir un proceso que permita transformar el fracaso en una oportunidad de crecimiento:

El ejemplo de grandes deportistas

Bolufer destaca que algunas de las figuras más exitosas del deporte también enfrentaron momentos difíciles antes de alcanzar la cima.

Entre ellos menciona a Michael Jordan, quien fue descartado del equipo de baloncesto de su escuela; Serena Williams, que superó lesiones y críticas durante su carrera, y Simone Biles, que afrontó desafíos relacionados con su salud mental antes de regresar a la competencia.

Para el especialista, estos casos demuestran que una derrota no determina el futuro, sino que puede convertirse en un impulso para mejorar.

Cuándo buscar ayuda profesional

No todas las personas logran superar una derrota por sí solas. Si aparecen pensamientos negativos persistentes, pérdida de interés por las actividades habituales, aislamiento, alteraciones del sueño o del apetito, dificultades para concentrarse o sentimientos de inutilidad, los expertos recomiendan acudir a un profesional.

El apoyo de un psicólogo deportivo puede ayudar a gestionar la frustración y la ansiedad, desarrollar estrategias para afrontar la presión y fortalecer la resiliencia, habilidades que resultan útiles tanto en el deporte como en la vida cotidiana.

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